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La filmografía de Pietro Marcello se ha distinguido desde sus inicios por una constante hibridación entre documental y ficción, una profunda sensibilidad hacia las clases trabajadoras y un lenguaje fílmico libre y cargado de memoria. Desde sus primeras películas Marcello ha forjado una mirada humanista y poética, marcada por el uso del 16 mm, la recuperación de archivos olvidados y un estilo narrativo que privilegia lo sensorial sobre lo convencional. Su consagración internacional llegó con Martin Eden (2019), adaptación libre de la novela de Jack London, trasladada a un contexto italiano atemporal que combinaba lo histórico con lo imaginario. En ella, exploraba con crudeza y belleza la lucha de clases, el ascenso social como forma de alienación y el desencanto del artista frente al sistema, en una forma visual anacrónica que mezclaba texturas y épocas. Con Scarlet (2022), rodada en francés, dio un giro lírico para narrar el crecimiento de una joven en una Europa de posguerra, desde una óptica casi de cuento musical.

Con Duse (2025) vuelve a temáticas y trasfondos más parecidos a los de Martin Eden, a la vez que confirma esa misma sensibilidad para hacer del pasado una materia viva y palpitante de plena actualidad. La película se centra en los últimos años de vida de la mítica actriz teatral Eleonora Duse, interpretada con sensibilidad y hondura por Valeria Bruni Tedeschi. Ambientada en la Italia del período de entreguerras, todavía marcada por las heridas de la Gran Guerra y por la amenaza del fascismo, el film retrata a una mujer retirada del escenario, envejecida, enferma y con dificultades económicas, que decide volver a actuar en 1921 con La dama del mar de Ibsen. No se trata de un gesto nostálgico, sino de un acto de resistencia artística y vital. El teatro se convierte en su forma de lucha, en su afirmación contra el olvido, el poder masculino y la decadencia personal.

Valeria Bruni Tedeschi está magnífica en el papel, capaz de transmitir con sutileza la determinación y fragilidad de Duse, su dolor físico, su dignidad herida y su necesidad de seguir siendo ella misma hasta el final, aunque muchos la consideren un anacronismo. La acompañan Fanni Wrochna como su asistente personal, Noémie Merlant como su hija Enrichetta y Fausto Russo Alesi en el papel de Gabriele D’Annunzio, cuya aparición final, cargada de tensiones ideológicas y personales, sirve como reflejo de las derivas autoritarias de la Italia de entonces… y también de la actual.

Marcello vuelve a echar mano de su archivo fílmico característico, esta vez incorporando imágenes de época innecesariamente coloreadas, que dialogan con la ficción y amplían el registro temporal de la narración. El montaje alterna los tiempos del recuerdo y la escena teatral con una fluidez que reafirma su estilo libre y evocador. Pero, como en sus obras anteriores, esta forma no es mero artificio: es también política. Duse, en su ocaso, se convierte en símbolo de todas aquellas figuras silenciadas por no encajar en el relato oficial, por no adaptarse a los nuevos tiempos, los del ascenso del fascismo y Mussolini. Su persistencia, su negativa a ceder ante la enfermedad o el descrédito, es la esencia misma del cine de Marcello: una lucha contra el olvido, contra el borrado del alma sensible en tiempos de ruido y propaganda.

Duse

Media Flipesci:
7.8
Título original:
Director:
Pietro Marcello
Actores:
Valeria Bruni Tedeschi, Noémie Merlant, Fausto Russo Alesi, Marcello Mazzarella, Fanni Wrochna