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A lo largo de más de una década, los hermanos Josh y Benny Safdie se han consolidado como dos de las voces más singulares y electrizantes del cine independiente estadounidense. Desde sus inicios con The Pleasure of Being Robbed(2008) y Daddy Longlegs (2009), su cine ha estado marcado por un estilo nervioso, sucio, observacional, alimentado por la energía caótica de la ciudad. Películas como Heaven Knows What (2014), Good Time (2017) o Diamantes en bruto(2019) —esta última protagonizada por un hiperventilado Adam Sandler— condensan su talento para capturar personajes al límite, situaciones en espiral, atmósferas claustrofóbicas y un uso obsesivo del ruido, la ansiedad y la cámara en mano como dispositivos narrativos. Pero esa etapa compartida parece haberse cerrado por ahora. Mientras esperamos el estreno de Marty Supreme, primer proyecto en solitario de Josh, es The Smashing Machine, dirigida por Benny Safdie, la que inaugura esta nueva etapa creativa individual.

La película es un biopic sobrio y doloroso sobre la vida de Mark Kerr, una leyenda y pionero de las artes marciales mixtas (MMA) en los años noventa. El relato se sitúa entre 1997 y 2000, con un epílogo ambientado en 2025, y gira en torno al ascenso y colapso emocional de este titán de la lucha libre, conocido como “The Smashing Machine”. Interpretado por Dwayne Johnson en el papel más vulnerable e introspectivo de su carrera -ayudado por prótesis faciales que buscan por un lado el parecido con el personaje al que interpreta y por otro alejarlo del aspecto de su alterego en el mundo de la lucha libre, The Rock -, Kerr aparece como un hombre profundamente humano, pero marcado por la adicción, el dolor crónico y una relación compleja con su pareja Dawn Staples (una notable Emily Blunt), quien sirve como contrapeso emocional a la brutalidad del mundo deportivo.

Quienes esperaban de Safdie una película con el ritmo vibrante, trepidante y vertiginoso de sus trabajos anteriores, se encontrarán con una propuesta sorprendentemente calmada, íntima y empática. The Smashing Machine rehúye la épica deportiva, los clímax melodramáticos y la glorificación del éxito para ofrecer, en cambio, un retrato honesto del día a día de una celebridad rota por dentro. Kerr no es aquí una estrella deslumbrante, sino un hombre frágil que lucha contra sí mismo tanto como contra sus oponentes. Un hombre amable, simpático y respetuoso, alejado de la imagen de divo esperable de una estrella del deporte. La película prefiere las miradas perdidas, los silencios incómodos y las pequeñas derrotas cotidianas al espectáculo de los focos y la violencia de los combates.

El film está rodado en 16 mm y 70 mm, y la cámara en mano de Safdie opta por movimientos suaves, pequeños zooms, ajustes mínimos de encuadre que refuerzan la proximidad emocional con los personajes, dándole a veces un tono cercano al documental. La puesta en escena privilegia la organicidad, la observación y el respeto por la vulnerabilidad de sus protagonistas. La banda sonora original de Nala Sinephro, etérea y atmosférica, y la selección de canciones de Billy Swan, Elvis Prestley y Bruce Springsteen refuerzan esa mirada introspectiva, aportando una textura sonora inesperada para un film que gira en torno a la violencia física.

The Smashing Machine no es un biopic tradicional ni un espectáculo deportivo. Es una película que encuentra su fuerza en la ausencia de artificios, en la exposición descarnada de un cuerpo herido y una mente al límite.

The Smashing Machine

Media Flipesci:
7.1
Título original:
Director:
Benny Safdie
Actores:
Dwayne Johnson, Emily Blunt, Lyndsey Gavin, Ryan Bader, Zoe Kosovic
Fecha de estreno:
03/10/2025