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Tras años dedicada principalmente a la docencia y a proyectos televisivos, Ildikó Enyedi regresó con fuerza al cine internacional con En cuerpo y alma (2017), una delicada y original historia de amor ambientada en un matadero de Budapest, donde dos personas solitarias descubren que comparten los mismos sueños. Ganadora del Oso de Oro en la Berlinale y nominada al Oscar a la mejor película internacional, aquella cinta ejemplificaba su estilo: una sensibilidad poética, la mezcla del realismo cotidiano con elementos oníricos y una mirada profundamente humana hacia personajes emocionalmente bloqueados. En su siguiente largometraje, La historia de mi mujer (2021), adaptación de la novela de Milán Füst y presentada en la competición de Cannes, exploró el mundo interior de un hombre celoso con una puesta en escena clásica, un tempo pausado y una atención exquisita al detalle visual.

Con Silent Friend, Enyedi se adentra en un terreno aún más ambicioso: una propuesta de corte poético y filosófico que entrelaza tres épocas distintas a través de un único protagonista constante y silencioso: un majestuoso gingko, árbol milenario situado en el corazón de un jardín botánico universitario en Alemania. Dividida en tres líneas temporales —1908, 1972 y 2020—, la película salta de una a otra sin establecer jerarquías, confiando en la unidad temática, en algunos elementos arquitectónicos recurrentes y en la propia presencia del árbol —en distintas fases de crecimiento— para sostener su estructura fragmentaria.

La historia principal gira en torno a Tony, un neurocientífico de Hong Kong interpretado con maestría por Tony Leung Chiu-wai , que investiga el funcionamiento cerebral en bebés y comienza un experimento con el gingko como posible sujeto de estudio. La irrupción de la pandemia de COVID lo deja prácticamente aislado en el instituto, junto a un cuidador, en un entorno donde la ciencia y la soledad empiezan a entrelazarse. En su periplo se cruza vía telemática con el personaje de Léa Seydoux, experta científica cuya breve pero significativa aparición permite a Enyedi trazar un hilo de continuidad entre las mujeres pioneras de la ciencia y las profesionales contemporáneas.

La parte ambientada en 1908 se centra en Grete (Luna Wedler), la primera mujer admitida en la institución, quien encuentra en la fotografía una herramienta para descubrir patrones geométricos en la naturaleza. Su entrevista de ingreso —una escena sobresaliente— sintetiza la resistencia del sistema académico de la época frente al ingreso femenino. En 1972, seguimos a Hannes (Enzi Brumm), un joven encargado temporalmente del cuidado de un geranio que despierta en él una sensibilidad hasta entonces desconocida.

Enyedi trata estas historias no como relatos conclusos, sino como impresiones sensibles, como momentos de conexión efímera, pero significativa entre los seres humanos y la naturaleza y con un fino y especial sentido del humor. Tres encuentros tímidos, imperfectos, pero reveladores.

Formalmente, Silent Friend es una obra arriesgada. Cada bloque temporal tiene su propia textura visual: el segmento de 2020 se presenta con una imagen digital fría y precisa, que contrasta las líneas geométricas del edificio de investigación con el aparente desorden del entorno natural; el de 1972 está rodado en 16 mm, con una fotografía cálida y veraniega, cercana y móvil; mientras que el de 1908 se filma en blanco y negro, con una composición más estática y sobria que evoca la fotografía científica de principios de siglo. Esta diversidad estética refuerza la idea central del film: los humanos medimos el tiempo en escalas breves, subjetivas, pero la naturaleza —y el árbol en particular— responde a otras temporalidades, más lentas, profundas y pacientes.

Aunque Silent Friend puede parecer en algunos momentos más contemplativa que emocionalmente envolvente, encuentra su centro gravitacional en la interpretación contenida y conmovedora de Tony Leung Chiu-wai, actor que, con solo un gesto o una mirada, transmite todo el peso del silencio, la duda, la pérdida y la búsqueda. Su presencia eleva la película y conecta con la tradición de grandes papeles suyos en obras como Deseando amar (2000), Happy Together (1997) o Deseo, peligro (2007) y confirma que su presencia en cualquier película es uno de los lujos del cine contemporáneo.

En definitiva, Silent Friend es una obra de madurez que habla del tiempo, del conocimiento, del afecto que se proyecta sobre lo que no responde y de cómo, incluso desde el silencio, es posible construir una forma de comunicación. Como el árbol que observa sin intervenir, la película de Enyedi nos invita a mirar, a escuchar y a sentir más allá de las palabras.

Silent Friend

Media Flipesci:
7.5
Título original:
Director:
Ildikó Enyedi
Actores:
Tony Leung Chiu-wai, Léa Seydoux, Luna Wedler, Enzo Brumm, Sylvester Groth