Patrimonio, cine hecho por mujeres, memoria histórica y comedia

La Filmoteca Vasca retoma el ciclo de cine vasco entre abril y junio en Vitoria, San Sebastián y Bilbao. Lo hace con 16 películas repartidas en diez sesiones y un programa que mezcla patrimonio, memoria y cine hecho por mujeres. Ahí están Yoyes, Irrintzi, La capitana Alegría / Pour don Carlos, Fuego eterno o Pagafantas. Tras poner el foco durante el último lustro en las directoras vascas (proyectando más de 50 largometrajes), el programa de 2026 mantiene ese protagonismo con nombres como Mirentxu Loyarte, Helena Taberna, Lur Olaizola, Bego Zubia Gallastegi o Iratxe Fresneda, e incluye además el décimo aniversario de (H)emen.

Todo eso dentro de una programación que no tiene nada de repaso canónico ni de alineación obvia. Hay memoria histórica con la sesión dedicada a las películas producidas por la Sección de Propaganda del Gobierno de Euskadi durante la Guerra Civil; hay recuperación de pioneras, como Mirentxu Loyarte; hay una película como Gure Sor Lekuaren bila, que gira en torno a lo que probablemente fue el primer documental realizado íntegramente en euskera en 1956; y hay algo de metacine con Itzalak argitzen, de Koldo Almandoz y Gorka Bilbao, que documenta el proceso de restauración de cuatro mediometrajes de los años ochenta. Una declaración de intenciones bastante clara: no basta con conservar las películas, también conviene contar cómo se salvan, quién las salva y por qué merece la pena hacerlo.

Miguel Zugaza, Helena Taberna, Ibone Bengoetxea, Joxean Fernández, Joselu Blanco

El ciclo aporta también algo que a veces se echa en falta en las instituciones culturales: variedad de registros sin complejos. Recupera una obra tan ambiciosa como Fuego eterno (con fotografía de Javier Aguirresarobe, música de Alberto Iglesias, dirección artística de Gerardo Vera y protagonizada por Ángela Molina e Imanol Arias), pero también da espacio a la comedia con Agur Etxebeste! (Telmo Esnal y Asier Altuna), Un novio de mierda o Pagafantas (Borja Cobeaga). Queda claro que la memoria cinematográfica no exige siempre solemnidad; sus desvíos cómicos están igual de vivos y escapan de prejuicios que, cada vez menos, perduran en algunos festivales e instituciones.

Desde El Contraplano os invitamos a investigar en la programación del ciclo. La podéis encontrar en la web de Filmoteca Vasca.

El crecimiento y la importancia de Filmoteca Vasca

Nos acostumbramos tan rápido a lo bueno que parece que la Filmoteca siempre hubiera estado ahí. Y aunque nació hace casi cinco décadas, el 1 de mayo de 1978, el camino hasta convertirse en la pieza indispensable que es hoy no ha sido fácil. Impulsada por Peio Aldazabal, Juan José Almuedo, José Luis Basoco, Néstor Basterretxea y José Manuel Gorospe, nació con una urgencia histórica: Alguien tenía que encargarse de que las imágenes de este país no desaparecieran o quedaran dispersas, maltratadas y olvidadas en un trastero cualquiera.

Ese rescate sigue siendo su núcleo duro, pero la imagen de sótano polvoriento quedó atrás. Joxean Fernández, su director, resume así su labor: “conservar, catalogar, ordenar, restaurar cuando es posible y difundir”. Para él y su equipo, la última parte es vital. Citando a Henri Langlois, se pregunta: «¿Para qué desenterramos tesoros si los volvemos a enterrar?«.

La llegada de Joxean Fernández a la dirección en diciembre de 2010 marcó una diferencia. Este donostiarra, profesor de la Universidad de Nantes y doctor investigador, aportó un perfil alejado de la burocracia gris. Joxean combina investigación, programación, cinefilia y entusiasmo, algo que ha acabado permeando en la institución que dirige. Tomando un ejemplo de Víctor Erice, defiende que una filmoteca que no programa es como ir al Prado y encontrar en la pared, en lugar de un cuadro, un cartel diciendo que Las Meninas están almacenadas en el sótano. Guardar es imprescindible; mostrar también.

Esa filosofía cobró una nueva escala en 2015 con el traslado a Tabakalera. Al contar por fin con sala propia, lo que acabó llamándose la pantalla pública compartida de Tabakalera, la institución rompió sus muros e integró archivo y difusión en un mismo ecosistema (junto al Zinemaldia y la EQZE), pasando de ser un lugar de estudio del pasado a un agente activo del presente cultural. Además, este crecimiento le ha permitido expandir su red territorial: no es una entidad exclusivamente donostiarra, sino que llega a Bilbao, Vitoria y acude gustosa cuando le llaman desde Pamplona o San Juan de Luz.

Todo bajo una concepción abierta del «cine vasco»: interesa tanto lo que hacen los cineastas vascos por el mundo como lo que el resto del mundo rueda sobre el País Vasco. Esta amplitud explica que un mismo ciclo pueda abarcar a Musidora, Taberna, Olaizola, Almandoz o Cobeaga sin parecer un collage caprichoso.

A esta visión se suma la revisión feminista del relato. Tras la polémica de 2018 por la programación de un ciclo del 40 aniversario sin directoras, la Filmoteca Vasca ha dedicado, como decíamos al principio, un lustro a las cineastas vascas. No es un gesto cosmético, sino una enmienda estructural. Joxean lo formula sin rodeos: «la Filmoteca Vasca es una institución eminentemente feminista que para mí es exactamente lo mismo que ser demócrata”. Que hoy la Filmoteca dedique sesiones a pioneras como Loyarte, reivindique a Taberna o subraye las más de cincuenta cineastas vascas que ya han pasado por su ciclo no significa que el trabajo esté hecho. Significa, más bien, que se está haciendo y se está ensanchando una memoria que fue demasiado masculina durante demasiado tiempo.

Con la mirada puesta en 2028, año de su 50º aniversario y en el que San Seabstián acogerá el congreso internacional de la FIAF, la Filmoteca Vasca demuestra que custodiar el pasado es, en realidad, preparar el futuro de las películas. Mientras llega esa fecha, el ciclo de este año reafirma lo que debe ser hoy una filmoteca: no un mausoleo, sino un espacio abierto, paritario y crítico donde la memoria se mueve. Y donde, de paso, podemos echarnos unas risas con Pagafantas sin que se hunda la cinefilia.

Joxean Fernández: «El cine vasco atraviesa un momento excelente y la Filmoteca debe ser un agente a su servicio»

11/04/2026 - Ricardo Fernández

Entrevista a Joxean Fernández, director de Filmoteca Vasca. Soy de Donosti, al igual que mi familia, pero hubo un momento en que mi aita, que trabajaba para una empresa de aquí, aceptó hacerse cargo de la delegación en Aragón y nos mudamos todos a Zaragoza. Yo tenía justo 18 años, así que terminé cursando allí […] Leer más