7.5

Reseña de Materialistas, de Celine Song

Que algo nos guste o no muchas veces es cuestión de expectativas. Es casi imposible entrar a una sala de cine y no tener cierto tipo de expectativas: por lo que ha dicho la crítica, por las filmografías previas, por la temática, por el género o, a veces, por lo que nos vendieron en el tráiler. Con Materialistas es casi imposible no llegar cargado: Celine Song viene de Vidas pasadas, A24 la ha vendido como comedia romántica con el triángulo Dakota Johnson – Chris Evans – Pedro Pascal haciendo salivar al algoritmo. El tráiler promete burbujas, pero lo que sirve la película, en muchas ocasiones, es hielo. Porque lo único que Materialistas toma de la comedia romántica es el esqueleto —una mujer que debe elegir entre dos pretendientes: uno le da estabilidad y una vida resuelta llena de lujos, el otro un amor incondicional en una vida llena de incertidumbres—, mientras dinamita el género desde dentro con un tono cínico y melancólico, muy lejos de la risa fácil. Los capítulos típicos del manual se suceden, sí, pero la forma de contarlos desactiva cualquier barniz de idealización: Song usa la herramienta que en el siglo XX mitificó el amor para radiografiar las relaciones del XXI —apps, apariencias, culto al cuerpo— y arrancarle al mito toda simplificación. En otro frente, se parece a lo que hicieron First Cow o Los colonos con el western y la construcción del relato de la conquista de América: utilizar elementos de su gramática para darles un nuevo sentido.

El argumento es sencillo de contar: Lucy (Dakota Johnson) es casamentera profesional en un Nueva York donde el cortejo es un mercado y las personas, la oferta. Cierra “acuerdos” con anillos en salas que parecen parqués bursátiles. John (Chris Evans) es su exnovio, un actor/camarero a la deriva: coche viejo y piso pequeño, mucho corazón y poca liquidez. Harry (Pedro Pascal), millonario discreto, es el “unicornio” del mercado de las citas: un apuesto y codiciado ser casi mitológico, que te resuelve la vida a golpe de tarjeta sin perder el encanto. La película coloca a Lucy entre dos sistemas de valores: la devoción sin red o la estabilidad sin pasión. Lucy lo verbaliza sin rubor, convirtiendo las relaciones en una tabla de Excel.

Mucho diálogo, pero no solo eso

Lucy no es la única que verbaliza sus ideas en la película. Materialistas pone mucho énfasis en el diálogo. Creo que funciona por dos motivos: primero, porque las películas de relaciones en Nueva York en las que se habla mucho son un cliché más que utiliza Celine Song —aunque, como el resto, lo haga a su manera y tono—; y, segundo, porque el exceso es coherente con el ecosistema que retrata: gente que cotiza su “deseabilidad” y justifica cada movimiento como si presentara resultados trimestrales. La “falta de sutileza” es un gesto de honestidad: desnudar el andamiaje de la transacción emocional en la cultura del deslizar a izquierda o derecha.

Esa apuesta por el diálogo no implica que Materialistas no esté muy cuidada formalmente. Además de apoyarse en los diálogos, Celine Song sabe hablar con la cámara. Por ejemplo: la secuencia del reencuentro entre Lucy y John en una boda, fumando en la trasera del hotel, encadena planos/contraplanos y pequeños movimientos de cámara que refuerzan con miradas lo que los diálogos no alcanzarían a transmitir: años de historia compartida y cariño persistente. A todo esto ayuda la fotografía de Shabier Kirchner —con quien Song también trabajó en Vidas Pasadas— que ilumina Manhattan con una calidez aspiracional, Nueva York como meta que conquistar, pero, a la vez, deja un regusto frío que distancia y que a veces resulta artificial. No lo digo como algo negativo, entiendo que es totalmente voluntario. En este punto conviene diferenciar dos Nueva York: el de Harry y el de John. No solo son distintos, sino que se filman de forma distinta. Con Harry todo es pulido, líneas perfectas, restaurantes de estrella Michelin y una fotografía casi publicitaria; con John la imagen adquiere textura, se contagia de un ambiente callejero en el que entra el ruido de la ciudad y la cámara se vuelve algo más nerviosa.

A esta dicotomía ayuda mucho la música, muy cuidada. La partitura de Daniel Pemberton se mueve entre el glamour ligero y el peso dramático, mientras una interesante selección indie —Cat Power, St. Vincent, The Ronettes, The Velvet Underground— crea otra capa narrativa que separa el mundo pulcro de Harry del romanticismo áspero que despierta John. Mención especial para My Baby (Got Nothing At All), composición original para la película de Japanese Breakfast.

Un gran reparto

Dakota Johnson es una gran elección de casting. Su inseparable aura de sempiterna melancolía y tristeza, esa sensación de que la vida le supera, encaja como anillo al dedo en su personaje, quien, tras una fachada profesional gélida y calculadora, deja entrever las fisuras de sus dudas. Pedro Pascal es otra magnífica elección, impecable en su papel de millonario educado —atractivo, controlado, misterioso— que vende seguridad sin enseñar pegas. Su personaje no tiene mucho desarrollo ni profundidad, su química con Dakota Johnson no echa chispas, pero eso no es demérito suyo. Es exactamente lo que la película quiere transmitir. Chris Evans, en cambio, es una agradable sorpresa y construye un personaje con matices, grises y una encantadora rudeza, aprovechando a la perfección un papel que se sale de lo que se espera de él (otra vez, cuestión de expectativas).

A mitad de película hay un golpe de realidad que descarrila cualquier posibilidad de comedia romántica: la subtrama de la agresión sexual a una clienta. Llega como un puñetazo, como llegan estas cosas en la vida real: sin avisar. Es un recordatorio incómodo y necesario de que hablar de citas hoy sin nombrar el peligro sería mentir por omisión. Un golpe de drama que sirve de motor narrativo para que el personaje de Lucy comience a cambiar el foco de su mirada.

Materialistas habla de amor, sí, pero también de poder, de apariencia, de la ansiedad por valer más —más dinero, más likes, más metros cuadrados— en una sociedad donde todo, incluida la pareja, se convierte en emblema de estatus; donde muchas veces se tienen cosas por el hecho de demostrar que se pueden tener, más que por el deseo de tenerlas. Y es que al final, no solo las películas son cuestión de expectativas, la vida también. Con Materialistas, Celine Song nos pregunta dónde ponemos las nuestras.

Materialistas

Media Flipesci:
7.2
Título original:
Materialists
Director:
Celine Song
Actores:
Dakota Johnson, Chris Evans, Pedro Pascal, Zoë Winters, Marin Ireland
Fecha de estreno:
14/08/2025