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El tándem formado por Mona Fastvold y Brady Corbet vuelve a dejar su huella en la Mostra de Venecia. Si en la edición anterior sorprendieron con The Brutalist —dirigida por Corbet y escrita por ambos—, este año es Fastvold quien toma el timón en The Testament of Ann Lee, poniendo en imágenes un guion también escrito por Corbet y ella misma, una audaz y perturbadora fábula histórico-religiosa basada en la vida de la fundadora del movimiento Shaker, Ann Lee. Ya en su anterior película El mundo que viene (2020), un drama lésbico ambientado en la América rural de la segunda mitad del siglo XIX protagonizado por Katherine Waterstone y Vanessa Kirby, demostró que lo suyo no es el cine academicista y convencional.

The Testament of Ann Lee evita cualquier tentación de convencionalismo y propone una aproximación sensorial, espiritual y corporal a una figura compleja, interpretada con una entrega sin reservas y sin red por Amanda Seyfried, en la mejor interpretación de su carrera. Su transformación es física, emocional y espiritual. Se entrega a la crudeza de su personaje en una actuación que exige tanto como ofrece. Ella es el corazón del film.

La película reconstruye el trayecto vital de Lee desde su Manchester natal, marcada por la pobreza y el trauma de perder a sus cuatro hijos, hasta su conversión en líder mesiánica de una secta cristiana que predicaba el celibato, la igualdad radical entre los sexos, la propiedad comunal y un modo de adoración extático a través del canto y la danza. En busca de libertad religiosa, Ann y sus seguidores emigran a las colonias americanas en vísperas de la guerra de independencia, donde fundan comunidades aisladas que sobreviven a través del trabajo y la fe. Pero The Testament of Ann Lee no se limita a narrar su historia: lo que propone es una inmersión absoluta en su mundo interior, en sus visiones y en sus ritos, en su cuerpo y en su delirio místico.

Filmada en 70mm y proyectada en formato analógico, la película apuesta por una textura visual que al principio puede desconcertar, pero que pronto se revela como una decisión estética coherente con el relato: The Testament of Ann Lee no pretende ilustrar una vida, sino encarnarla. La cámara de Fastvold se adhiere a los cuerpos, los sigue en sus coreografías, en sus momentos de éxtasis o de dolor, con una intimidad poco habitual en el cine histórico. Algunas secuencias —especialmente los partos de Ann o los momentos de lactancia filmados — rozan lo documental en su crudeza, mientras que los rituales filmados con montajes rítmicos y música en vivo se acercan a lo performativo, casi como videoclips espirituales. No es una película para todos los gustos, pero sí una obra de gran personalidad cinematográfica: radical, incómoda, distinta, fascinante. O te atrapa o te expulsa.

La banda sonora, construida a partir de himnos shakers originales, no funciona como mero acompañamiento, sino como canal narrativo. Los cánticos, repeticiones y sonidos crean una atmósfera inmersiva que define el tono emocional de la película. Esta fusión entre drama histórico y musical experimental no busca la espectacularidad, sino la autenticidad desde el punto de vista de los propios creyentes. Como ha explicado la directora, su objetivo no era juzgar ni explicar a Ann Lee, sino adoptar su mirada ingenua, incluso gozosa, sobre la comunión con lo divino.

En un panorama saturado de biopics académicos y dramas históricos sin riesgo, The Testament of Ann Lee se erige como una experiencia viva, intensa y singular. Imperfecta y vehemente. Intensa y radical.

The Testament of Ann Lee

Media Flipesci:
7.3
Título original:
Director:
Mona Fastvold
Actores:
Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Stacy Martin, Tim Blake Nelson
Fecha de estreno:
13/03/2026