L’innocent es una comedia sin más pretensiones que el entretenimiento y la diversión que utiliza con habilidad todos los elementos necesarios para ello. Una de esas películas fáciles de recomendar a cualquiera que quiera pasar un buen rato en una sala de cine.
Habrá que seguir con atención la carrera de Roustayi, tiene talento y tiene buenas ideas, solo le falta aprender a frenar y dejar aire para que la película respire y crezca.
Tori y Lokita no es una película que destaque en ningún sentido, ni para bien ni para mal. La formula de los Dardenne necesita nuevos ingredientes porque esta fórmula comienza a resultar insípìda.
James Gray gana el Flipesci Cannois con Armageddon Time
La de 2022 no ha sido la edición más brillante del Festival de Cannes y así se puede apreciar en la...
Lukas Dhont nos demuestra con Close que lo de Girl no fueron cantos de sirena y que es un cineasta poseedor de una mirada sensible con una gran habilidad para que sus películas se sostengan en los sentimientos de sus personajes y no en cimentar el sufrimiento con acumulación de dramas y la manipulación emocional.
La filmografía de Serra se caracteriza por ser más atmosférica que narrativa, de imágenes poderosas y ritmo lento. En Pacifiction el director catalán ha llevado al extremo el poder evocador y la belleza visual al mismo tiempo que potenciaba, en cierta manera, la narrativa. Sigue siendo un cine más mucho más evocador que discursivo, pero esta vez hay cierta trama (no me atrevería a decir que de thriller, pero algo parecido) y alguna concesión para explicarla.
Pequeños matices distinguen esta película de Kore-eda de otras películas de Kore-eda. Consiguen que, a pesar de tres décadas de carrera a sus espaldas y una obsesión casi constante por los mismos temas, la fórmula de su cine no se haya agotado todavía, que aún resulte fresco ver una película de Kore-eda y que su nombre en el cartel sea garantía de una buena sesión de cine.
Hay una conversación de Elvis sobre el viejo letrero de Hollywood, oxidado y medio deshecho en la que se hace mención a su deterioro, a que ya no brilla. En un momento en el que los fuegos artificiales de Hollywood no brillan como antes, han perdido personalidad y tienen tanto miedo a fallar, Luhrmann ha regresado con su espectáculo desacomplejado y reconocible, recordándonos que el cine de autor también es esto.
Vuelve Cronenberg. Vuelve ocho años después de su última película, Maps to the Stars y vuelve a su cine más visceral y oscuro, tras el giro que dio con una Historia de violencia y Promesas del este. Vuelve el director de la nueva carne y del transhumanismo. Vuelve, pero no vuelve igual, claro. Han pasado treinta y nueve años desde Videodromo, treinta y seris menos desde la mosca o veintiséis desde Crash, por ejemplo. Este Cronenberg no es el mismo que entonces, pero mantiene gran parte de su esencia.