Entrevista a Borja Cobega y Diego San José

Bueno, contadnos un poco acerca de «Turra Tour», ¿qué es?

Borja Cobeaga: La verdad es que nosotros también vamos a descubrir hoy [por el lunes] de qué trata. En charlas que hemos dado juntos, siempre terminábamos mencionando que cumplíamos 20 años porque nos dimos cuenta de que Vaya Semanita comenzó en 2003 y desde entonces hemos seguido escribiendo juntos. Nos apetecía hacer algo como una fiesta, pero Mariola Cubells, quien organiza todo esto, sugirió que fuera una gira.

Diego San José: Al principio, queríamos hacer una fiesta de boda en Madrid con la gente que participó en nuestras películas y series, así como el equipo de producción. Esa era la idea original. Mariola propuso hacer una gira, y creo que lo que le da sentido a esto es llevar a cabo esa fiesta de boda, reunir a los actores principales y demás. Es una excusa para juntarnos.

Borja: Sí, darle una estructura. Muchas veces hemos dado charlas juntos, aquí y en Bilbao en el Ja! Festival. Es como darle una unidad de formato.

Diego: Sí, y aquí en Donosti, básicamente Vaya Semanita, que es lo que nos une. En realidad, venir a Donosti a hablar de nosotros y no de Vaya Semanita es como ponerse en un lugar que no nos corresponde. Lo importante hoy es Vaya Semanita. Vendrán los actores del primer casting, excepto el Pelanas. Nos hemos visto poco, de hecho, creo que no nos vemos desde que hicimos Made in China. Hoy nos volvemos a encontrar, y creo que ese tipo de excusas son justificadas para hacer algo como el Turra Tour, que es un plan para ver a gente a la que quieres y que la vida no te lleva a encontrarte. Hoy nos veremos.

Borja: Tal vez en otros eventos, en otras ciudades, veamos más cosas que hemos hecho juntos, como en No Controles, Fe de Etarras u 8 Apellidos, pero hoy estará muy centrado en Vaya Semanita.

Vais a celebrar 20 años escribiendo guiones juntos. Quizás para los espectadores lo más llamativo de un guion sean los diálogos o los giros de guión, ¿qué debe tener un buen guión? ¿Qué es un buen guión?

Borja: Creo que un guión debe estar muy pensado, de modo que no haya nada al azar y todo esté muy meditado. El sistema que tenemos Diego y yo viene de nuestra época en Vaya Semanita, valorábamos más el diálogo entre nosotros que la propia escritura. Si tardamos un año en escribir un guión, son nueve meses hablando y tres escribiendo. Es cierto que hemos logrado armonizar nuestras voces a lo largo de 20 años. Cuando nos sentamos a escribir, lo tenemos tan en la cabeza que es difícil distinguir lo que ha escrito cada uno. Un guión no debe dejar nada al azar. Que incluso si está desmañado o está como muy deslavazado sea porque has decidido que esté deslavazado, no porque lo esté de por sí.

Diego: Hablando específicamente de comedia, que es nuestro género, para mí un buen guión de comedia tiene que tener algo debajo de los chistes, una historia mínimamente bien contada. Evidentemente, los mimbres serán menores donde no hay chistes, pero debajo de los chistes tiene que haber algo, y la película debería funcionar como narrativa incluso si no hiciera reír. Eso es fundamental para distinguir cierto tipo de comedias de otras, que te cuenten algo incluso sin reírte.

Dices que no hay nada al azar y, además, tú, Borja, que también diriges, ¿hay parte visual en los guiones? 

Borja: Yo creo que sí que está presente. Creo que en el diálogo es nuestro punto fuerte. Es decir, ponemos mucho más esfuerzo en estructura y en temas o en elementos que no tienen que ver con el diálogo. Luego, muchas veces lo que más alaban de nuestras películas son los diálogos, pero seguramente nos hemos dedicado poquísimo tiempo a eso en comparación. Pero sí que es verdad que desde primer guión que empezamos a escribir los dos, que fue Pagafantas, el componente visual estaba muy presente. Por un lado con los documentales que eran parte de la historia o con el ambiente de ciudad de provincias. También en ese caso estábamos muy preocupados por el equilibrio entre comedia verbal y comedia física. Quizás por inexperiencia y por ingenuidad pensábamos que si teníamos dos secuencias de diálogo muy largas, había que meter una escena en que a Gorka lo humillaran de una manera física en vez de verbal. Es lo que teníamos un poco en mente.

Diego: Yo, como no dirijo ni tengo la intención de hacerlo, nunca pongo nada visual en las acotaciones, me parece que eso no me corresponde. Pero es cierto que cuando escribo escenas, incluso sin marcar nada en las acotaciones, intuyo cuándo son más visuales que otras. Nunca hablaré de planos ni de luces, pero sí de momentos que puedan ser visualmente más interesantes. Cuando escribo con Borja, puedo consultarle porque él va a poner la cámara, pero nunca me preocuparía de que el guión marque visualmente nada.

¿Ni cuando haces de showrunner, cuando haces series?

Diego: En el guión no, pero en el set sí puedo opinar. En el guión nunca escribiría nada visual.

Borja: Pero me has contado cosas de showrunner en las que has decidido la dinámica de cómo se cuenta visualmente.

Diego: En el set sí, eso es cierto, porque tienes tu combo y ves la composición, pero creo que el guión no es el lugar donde debe estar especificada la parte visual. Creo que eso le corresponde a otra persona y, de la misma manera que a mí no me gusta que gente que no escribe guiones me obligue a dirigir los diálogos hacia un lugar o hacia otro, me parecería inapropiado que, como guionista, utilice técnicas de acotación para inducir a un plano detalle o a un plano secuencia. Ahora bien, en el set sí estás ahí, pero como showrunner ya no estás en el set como guionista, sino como productor ejecutivo, lo que resulta un poco complicado, porque tienes una autoridad que no tienes como guionista. Entonces, ahí sí es verdad que uno puede decir: «Esto creo que lo estamos desaprovechando». Pero a mí me encanta que el guión funcione solo como guión y no como aspiración a algo que, desde un punto de vista autoral, quieres llegar a un territorio que no te corresponde. Y creo que, solo como guionista, se puede aspirar a hacer cosas realmente útiles sin tener que invadir el espacio de nadie más.

Hace poco se hizo viral un video de Enrique Urbizu, no sé si lo habéis visto, sobre como aparecer en los créditos. Dice que si tecleas a las 9 de la mañana, eres guionista; si asistes a las reuniones, eres director. Con lo que estás comentando, el showrunner, ¿en qué punto está? ¿En el de las reuniones? ¿En el de las 9 de la mañana tecleando?

Diego: El showrunner tiene que escribir los guiones, si no escribe los guiones no es showrunner, es productor ejecutivo. Showrunner es ser guionista y productor ejecutivo. Durante meses escribes guiones y luego, en el rodaje, tienes capacidad de producción ejecutiva. No eres director, aunque influyas visualmente en algún momento. Coincido con la descripción de Urbizu, aunque él hable más de cine.

Borja: El showrunner está en ambos lados, tecleando mientras está en la reunión donde se decide algo. El equivalente en cine sería ser director, guionista y productor a la vez.

Diego: Hay matices importantes, como que el showrunner no debería hablar con los actores, aunque tenga la autoridad para hacerlo. Si quieres que vengan directores talentosos, no puedes invitarles para luego puentearles y hablar tú con los actores. En el set, el director tiene que tener el «megáfono» simbólico y el showrunner apoyar su punto de vista desde la producción ejecutiva. Lo que no tiene sentido es que los guionistas queramos ser showrunners y luego pretender que directores a los que respetamos quieran sumarse cuando les anulamos su autoría. Si quieres que vengan personas talentosas, hay que darles un lugar donde disfruten de su autoría también.

La última y definitiva parte de la creación de una película o serie es el montaje. ¿Estáis presentes en ese proceso?

Diego: Para mí, la situación varía mucho entre cine y televisión. En el cine, como guionista, realmente no tengo nada que ver con el montaje. De hecho, cuando he estado en el montaje, ha sido porque Borja, como amigo, me ha invitado, pero no necesariamente en mi función de guionista. Es decir, en cine, como guionista, normalmente veo la película terminada. En cambio, en televisión, como showrunner, sí que participo en el montaje. Lo que siempre he hecho en televisión es permitir que el director monte la mejor versión para él. No estoy presente en el montaje mientras el director trabaja, pero cuando él cree que tiene la versión que refleja lo que quiere contar, ahí es cuando intervengo. Aunque espero a que tenga esa versión lista. No estoy en el montaje todo el día. En cuanto al cine, nunca estoy presente en el montaje, y si el director quiere que vaya, porque me lo pide, voy. Pero nunca me sentiría menospreciado si veo una película, como me ha sucedido muchas veces, ya montada, quizás no en el estreno, porque me parecería un poco inapropiado, pero sí semanas antes del estreno.

Borja: Bueno, como director he tenido diferentes experiencias. Una de ellas es dirigir episodios sueltos, como en Vamos Juan o en Justo antes de Cristo. La experiencia es un poco extraña, pero vale la pena sumarla. Normalmente, desde el punto de vista de un director de películas, estás acostumbrado a tener el control total del set. Recuerdo cuando empecé la serie Justo antes de Cristo, tenía a Juan Maidagán, que también es de Donosti, sentado en el combo, diciendo «esta toma, vale» o hablando con los actores, lo que fuera. Me costó bastante adaptarme y lo reconozco como un error. Era diferente a todo lo que había vivido; pero creo que Diego lo resume bien al decir que si hay varios directores, tiene que haber alguien que unifique, porque es una serie, no una película, y cada episodio no puede ser independiente. Es necesario que haya alguien que unifique. En ese caso, tenía a Juan, como he tenido a Diego en Vamos Juan. Esa experiencia es diferente y básicamente se resume en lo que Diego ha dicho: en el montaje ofreces la versión que crees que debería haber y luego empezamos a hablar de todo esto.

Pero cuando diriges, escribes y haces todo junto, quizás lo que más he echado de menos es que, dependiendo de la serie que estés haciendo y los plazos, me habría gustado montar la serie entera y luego empezar a modificar cosas del primer episodio que estaba dándome cuenta en el sexto, por ejemplo. En el caso de Me gusta conducir, la serie se hizo en los mismos tiempos que «Vamos Juan». Es decir, en febrero te dicen que la serie se tiene que emitir en noviembre y haces un retrocalendario. Se supone que la serie debe terminar en octubre, montada en septiembre y rodada en julio. Cuando haces un largometraje tienes la perspectiva completa. En una serie a veces la única pequeña frustración que he tenido es que si hubiera podido montar todos los episodios completos, habría cambiado cosas en el primer episodio. Y eso desde el punto de vista de un supuesto control total donde eres director y guionista.

Creo que intentamos aplicar criterios y una perspectiva muy de películas, de producto terminado y todo eso, cuando en realidad estamos en algunos aspectos cerca de la televisión de toda la vida, como en Aquí no hay quien viva. Llevaban media hora de cinta a emisión y se volvían para recoger la otra media hora que faltaba, y hubo algún día que no llegaron. En realidad, intentas imprimirle una redondez y el aspecto de una obra definitiva a algo inacabado y estás sujeto muchísimo a las circunstancias. Pero bueno, a veces sale bien. De hecho, una de las cosas de las que últimamente hablo siempre es que la mayor cantidad de premios y reconocimiento los hemos tenido por separado y no juntos.

Diego: Es verdad que hacer esas series en tan poco tiempo no es darle la razón a la gente que pensó que se las podían hacer. Creo que hay algo de milagro y de fortuna, pero se hicieron en menos tiempo de lo que creo que una obra audiovisual con unos mínimos mimbres se merece.

Borja: Sí, no estaban escritas en febrero o marzo y se emitieron en noviembre.

Diego: Se hace porque no hay otra opción, pero reconociendo que no se debería hacer así ninguna ficción con un mínimo de cariño.

¿Cómo creéis que está afectando el boom de las plataformas a la industria? ¿Es algo temporal o una burbuja?

Borja: Llamarlo una burbuja después de 6-7 años es complicado. Aunque se predice que la producción disminuirá, lleva dando trabajo a mucha gente durante mucho tiempo. Esto tiene aspectos positivos, como la generación de empleo, pero también tiene el aspecto de churrería. Que no encuentras jefes de equipo, que tienes dos días un ayudante de cámara, luego se va a otra serie y viene uno que te pregunta quién es el protagonista cuando tú llevas ya dos semanas rodando. Creo que la situación se racionalizará un poco, lo que podría significar que algunas series prometedoras no se realicen. Existe el riesgo de que se «telecinquee», es decir, que pasemos de una era de exclusividad a algo dictado por ejecutivos de cadena. Esto lo tiene que entender todo el mundo, que creo que son los riesgos que hay. Pero en el momento creo que está aguantando. Todo lo que dicen de esto, de “telecinquear” o de bajar el nivel de producción, es algo que se dice que va a llegar dentro de unos años; pero lo cierto es que yo lo llevo oyendo desde hace bastante.

Diego: Hablando específicamente de la comedia, que es el género que me ha tocado hacer, creo que las plataformas han salvado el género en España. La comedia estaba estancada tanto en el cine mainstream como en las comedias en prime time de 70 minutos. Las personas que hacían comedia en España hace 15 años han evolucionado la narrativa de comedia en España, mezclándola con otros géneros, gracias a las plataformas de pago. Estas plataformas han buscado intereses que no son solo cuantitativos de audiencia, sino que también han buscado valores más cualitativos. Está claro que lo hacían por un beneficio, no eran una ONG de la comedia, pero en cierto momento les interesaba tener a cierto protagonista en una fachada, con su marca. Esa búsqueda de valores más cualitativos han permitido que la comedia española como género haya salido de uno de los momentos más bajos de su historia, que creo que ha sido hace muy poco. Y nosotros tenemos que ver de alguna manera.

Borja: Tenemos que ver con los dos, ¿no? Con lo bueno y con lo malo.

Diego: Sí. Ha habido éxitos de taquilla, que han generado unas tendencias en el género en concreto que no han sido muy positivas para el género a niveles de calidad. Pero creo que las plataformas sí que han permitido que la comedia experimente más allá de ciertos clichés o de ciertas narrativas absolutamente tópicas. No siempre para bien, pero creo que ha habido una experimentación gracias a la televisión de pago, que ha permitido que la comedia española alcance lugares a donde creo que nunca hubiese llegado con los 70 minutos gratuitos o con la televisión haciendo cine de comedia. Así que yo, por mi parte, súper agradecido a las plataformas de comedia.

Borja: Quién nos iba a decir que la comedia más personal y más autoral se iba a ver en la tele y no en el cine.