7.5

Reseña de Perfect Days de Wim Wenders

Hace tiempo que Wim Wenders parecía un director que ya había exprimido todo su potencial; sin embargo, este año ha sorprendido a todos, o casi todos, con Perfect Days. Esta película fue aclamada en el Festival de Cannes, obteniendo además el premio a mejor actor para Kōji Yakusho, y ahora la hemos podido ver en Perlak del Zinemaldia. Aunque a primera vista el argumento no parezca especialmente atractivo —el día a día de Hirayama (Kōji Yakusho), un limpiador de aseos públicos en Tokio que disfruta de las pequeñas alegrías de la vida y de su trabajo—, Wenders logra construir un homenaje sencillo y conmovedor a la rutina laboral y a la conexión humana cotidiana, abordándolo de manera sincera y sin pretensiones, y mezclando sentimentalidad con humor.

A través de los ojos de Hirayama, somos testigos de la vida en los rincones más tranquilos del bullicioso distrito de Shibuya, mostrando ese contraste tan característico de Japón entre la serenidad y la belleza sosegada junto al bullicio más intenso. A pesar de la aparente monotonía de su trabajo, Hirayama encuentra alegría en las pequeñas cosas: una taza de café de una máquina expendedora, su música favorita sonando en su viejo cassette mientras conduce, una foto analógica de la luz filtrándose entre los edificios o el simple acto de cuidar sus plantas.

Wenders retoma su reconocible y lárgamente imitado estilo narrativo. Aunque en esta ocasión no hay un viaje per se, tan habitual en su filmografía, la forma en que nos muestra los diferentes aseos convierte la rutina de Hirayama en las distintas etapas de un recorrido por Shibuya. La meticulosa fotografía se mantiene cercana a un tono realista que nos acerca al documental. Otro tema recurrente en la obra de Wenders que se refleja en Perfect Days es la reflexión sobre la tecnología y su relación con las personas. Las imágenes y los personajes dialogan con una exquisita banda sonora compuesta por clásicos del rock y soul, como Lou Reed, Patti Smith, Otis Redding, Van Morrison o Nina Simone, casi siempre de manera diegética y siempre en cassette, reflejando su existencia decididamente analógica.

Con estos elementos, Wenders nos sumerge en la rutina de Hirayama, mostrándonos que incluso en las tareas más simples puede encontrarse una profunda satisfacción. La película es un recordatorio de que la felicidad a menudo se encuentra en los momentos más inesperados. A través de encuentros casuales y conversaciones aparentemente triviales, descubrimos la riqueza interior de Hirayama y su perspectiva sobre la vida. Mediante sutiles gestos y leves titubeos, la soberbia actuación de Yakusho nos hace intuir que la rutina y austeridad actuales de Hirayama podrían ser una defensa contra un pasado que prefiere olvidar.

Es sorprendente que una película como Perfect Days, que refleja la jornada laboral de un limpiador de baños públicos, sea una delicia visual. Cada escena está cuidadosamente compuesta, reflejando la atención al detalle de Hirayama en su trabajo y definiendo su carácter y nobleza. La música, por otro lado, no solo sirve como banda sonora, sino que también es un reflejo del alma de Hirayama, un hombre que valora lo tangible en una era dominada por lo digital.

Más allá de la trama y la estética, Perfect Days es una meditación sobre la vida y la importancia de estar presente. En un mundo acelerado y a menudo desconectado, esta película humanista nos invita a detenernos y apreciar la belleza que nos rodea, ya sea en la forma de una melodía familiar, una conversación con un extraño o el simple acto de limpiar o realizar nuestro trabajo con esmero.

Perfect Days

Media Flipesci:
7.6
Título original:
Director:
Wim Wenders
Actores:
Kôji Yakusho, Min Tanaka, Arisa Nakano, Tokio Emoto, Tomokazu Miura, Yumi Asô, Aoi Yamada
Fecha de estreno:
12/01/2024