Obsession: contra el contenido

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Obsession ha sido la sorpresa de la temporada. La película de Curry Barker ha obtenido resultados de taquilla muy por encima de lo que cualquiera hubiera esperado, incluso sus productores. No solo se ha mantenido bien en cartelera sino que, cosa rarísima hoy en día, ha mejorado resultados en las primeras semanas. Un boca a boca de espectadores satisfechos que contrasta con los acartonados estrenos de los grandes estudios que avasallan el primer fin de semana y dejan muchos dólares pero poca huella. Obsession es además una película que ha costado un escaso millón de dólares, una cifra por la que Disney no te hace ni un trailer, y ya lleva recaudados más de 300 millones en todo el mundo. No es mi intención aquí hablar de taquillas sino de la calidad de la película, además ya tenéis este artículo de mi compañero Ricardo sobre el éxito de la generación de Youtube, pero creo que gran parte de las virtudes de la película explican muy bien el fenómeno. 

Barker ha construido Obsession con tanto talento e inteligencia que hay varias películas para espectadores bien distintos conviviendo en ella. Para que el que quiere reír y para quien lo quiere pasar mal; para quien quiere un divertimento entretenido y para quien quiere una lectura social; para la feminista y para el incel. Incluso para disfrutar de todo al mismo tiempo. Es una película que bebe muy descaradamente de las tendencias de éxito actuales pero no se percibe como un producto prefabricado porque tiene mucha personalidad. De alguna manera imposible ha conseguido que varias ideas enfrentadas convivan sin anularse y ese me parece el mayor mérito de la película y posiblemente uno de los que le han llevado al éxito. 

Comedia vestida de terror de moda

Quizá lo que más llama la atención es la combinación de comedia y terror. En realidad, son dos ingredientes que se combinan habitualmente en el género pero suelen estar alternados. Momentos para reír y destensar, momentos para pasar miedo. En Obsession, el guión, el contenido, parece estar continuamente orbitando la comedia negra, mientras que la dirección, la forma, se mantiene firme en el terror. Cada uno de los dos aspectos de la película parece no querer ceder terreno y confrontar constantemente, y eso se percibe también en las reacciones de la sala, entre carcajadas y sobresaltos, a veces risa nerviosa. Depende de cuál sea la percepción dominante en el espectador, la racional o la sensitiva, responde de una manera. Y en el mejor de los casos, de ambas formas a la vez. Esto nos lleva, como en las buenas obras, a concluir que la forma es el contenido.

En una época en la que hemos visto demasiados blockbusters sin nadie al volante y series (contenidos) que puedes ver a 2X, apreciamos mucho cuando un director aplica el lenguaje cinematográfico. Cuando la película se explica a través de la composición o el montaje. Solemos festejar cuando casi podríamos seguir lo que pasa aunque nos pusieran los diálogos en chino. Eso nos dice que hay un buen director al mando. Pero con Barker vamos más allá: si viéramos la película sin entender lo que se dice no dudaríamos que es puro terror. Si nos la cuentan la clasificaremos rápidamente como comedia, como mucho negra por algunos arranques de violencia puntuales.

La fotografía que mantiene el rostro en la oscuridad (de nuevo terror al borde de la parodia). Los movimientos inquietantes de la actriz, Inde Navarrette, que está estupenda sin apenas experiencia. La excelente banda sonora de Rock Burwell, que hiela el ambiente incluso aunque no ocurra nada. La aterradora sensación de ser observado mientras duermes por una presencia en las sombras que, para colmo, no es un mal sueño que desaparece al despejarte, no, es tu compañera con la que compartirás cama a continuación. Nadie en este equipo tiene experiencia más allá de cortos o en el caso del director, su canal de Youtube. Ni el director de foto, ni el compositor, ni los actores. Y sin embargo, con un presupuesto ridículo han conseguido que la película luzca. Este suele ser uno de los puntos débiles de Blumhouse, que sacrifica una buena factura a cambio de proyectos muy baratos de serie B, y se suele notar. No es el caso.

Comentaba antes que hay influencias claras de algunas de las películas de terror más exitosas de los últimos años. La sonrisa desnaturalizada de la protagonista nos remite obviamente a las dos entregas de Smile. Tiene sentido que en tiempos de Instagram haya un creciente rechazo a dar una imagen de felicidad que no se corresponde con lo que ocurre por dentro. Otro referente, que también está relacionado con la desconexión entre lo interno y lo externo, es Déjame salir: los momentos fugaces de lucidez, fuera del sueño, recuerdan mucho a los de aquella película, incluyendo la mirada de terror del verdadero yo que aflora violentamente. Además, Barker comparte con Jordan Peele una manera de hacer crítica social desde el terror con un punto esperpéntico. No en vando, ambos vienen de la comedia.

Otra referencia que no podía faltar es la de Ari Aster. Creo que se nota muy claramente en el montaje abrupto. Elipsis bruscas de ruido a silencio que transmiten desasosiego a través de la edición. Barker se encarga personalmente del montaje. También está ese sentido del humor negro de Aster -en aquel caso más retorcido que en este- que impregna todo de cierto patetismo, surrealismo e ironía, como la llamada telefónica a los fabricantes que pasa de una conversación kafkiana a unos alaridos espeluznantes que solo tienen sentido desde la licencia fantástica. Y yendo ya más al contenido, la tensión entre la nueva novia y los amigos, muy anclada en la cotidianeidad, parece el contraplano de la que vemos en Midsommar. Allí teníamos el punto de vista de ella y aquí lo vemos desde la mirada de él. Diría que el posicionamiento de Aster era mucho más claro mientras que Barker ofrece un retrato mucho más ambiguo que permite al espectador posicionarse según sus propias ideas, lo que creo que es una de las razones del éxito.

De qué habla Obsession

Y entre tanto susto y risa, la película tiene un fondo, una lectura, como no podía ser de otra manera para estar en la línea del terror de moda. Aunque creo que no está tan cerrada como suele ocurrir. He leído que la película es misógina y también he leído que es feminista. No sé si alguno de los dos puntos de vista está equivocado o es que ambas lecturas son posibles, aunque me atrevería a decir que la intención está más cerca de lo segundo. Debajo de la fantasía y el esperpento, habla de muchos aspectos cotidianos. De nuevo es un acierto que se mueva entre la comedia y el terror porque precisamente el tipo de comportamientos que se muestran en la película, cuando los vemos en la realidad, dependiendo de su gravedad, podemos tratarlos entre bromas o preocupados.

El tema general está claro que son las relaciones tóxicas. Ya lo decía Aventura: No / No es amor / Lo que tú sientes / Se llama obsesión. Cabría especificar de quién es la obsesión, si de ella como parece a primera vista o de él que inicia la situación y alimenta su toxicidad hasta límites de locura. Aquí puede haber ciertos clichés de novia posesiva, de las que dicen eso de, como cantaban Los Punsetes, “que le den por culo a tus amigos”. Hoy estoy musical, pero es que quiero señalar que los tópicos con los que juega la película están en el imaginario popular. Para bien y para mal. Es en este sentido donde la veo algo ambigua, perfectamente asimilable por un incel, en el lado opuesto al de Midsommar. Creo que hay algo que quizá involuntariamente transmite el director, aunque después es cierto que hay una clara reprobación del protagonista, con su correspondiente redención. La escena en la que ella habla en sueños es aterradora y muy clara.

Todo el planteamiento fantástico habla sobre el consentimiento. Y aquí volvemos a tener varios puntos de vista. Es fácil pensar en la sumisión química o el control psicológico. Podemos pensar en películas recientes como Blink Twice de Zoë Kravitz o la reciente La acompañante de Drew Hancock, mujeres que por una razón o por otra están sometidas privadas del consentimiento. Pero también representa el miedo de algunos hombres a ser acusados por algo que (ellos creen que) no han hecho; esa idea de que ahora las interacciones con las mujeres son peligrosas.

También tenemos ese giro masculino que pasa radicalmente de la insistencia al inmediato desinterés, como ya nos contó Sorogoyen de manera cotidiana y trágica en otra historia de terror romántico, Stockholm. Otra lectura, muy en la línea del terror actual, es la de la salud mental. Los cambios radicales de humor, las autolesiones, la divergencia. Que haya muchas lecturas de una obra siempre es interesante pero creo que aquí se vuelve algo problemático. Creo que a pesar de ciertas ambigüedades, el director sí tiene una intención feminista -aunque en la promoción se hayan aprovechado las ambigüedades para abrirse a un público mayor- pero hay problemas con la mirada, con el punto de vista.

Para esto quiero robar las palabras de un artículo que acaban de publicar hoy mismo Las Bloody Girls, hablando de esta cuestión, valorando la película positivamente pero señalando algunos puntos delicados. Os lo dejo aquí para que lo leáis entero, no estoy de acuerdo con el 100% pero sí comparto muchos reparos. Y destaco aquí un par de ellos, uno sobre el problema del punto de vista: 

En “Obsession”, en cambio, el punto de vista es del incel, del nice guy, la película quiere que sientas pena por él, que entiendas que es la víctima del amor no correspondido primero y del tropo de la novia loca después.

Y su conclusión final: 

“Obsession” es una película que pretende conversar sobre los miedos actuales alrededor del amor tóxico y acaba perpetuando ciertos clichés y comportamientos del amor más rancio y misógino.

En cualquier caso, y aunque sospecho que estos problemas pueden envejecer regular, por lo demás es una pieza de género excelente, con un dominio de la forma sorprendente que augura un director importante. Veremos qué tal cuando le den un poco más de presupuesto.

Obsession

Media Flipesci:
7.6
Título original:
Director:
Curry Barker
Actores:
Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter
Fecha de estreno:
26/06/2026