7.5

Reseña de ‘La trinchera infinita’

El miedo, con múltiples formas y múltiples caras, es el auténtico protagonista de La trinchera infinita, la nueva película de los responsables de Loreak y Handia, ese trío de cineastas –Jon Garaño, Aitor Arregi y Josemari Goenaga– que se reúnen bajo el sello de Moriarti y se reparten las tareas. En esta ocasión los tres dirigen un guión que firman Goenaga y Luis Berdejo y que transcurre a lo largo de las tres décadas que un hombre llamado Higinio pasa escondido en su propia casa tras escapar de sus captores durante la guerra civil. Lo que se conoció como un Topo.

Los directores de ‘La trinchera infinita’: «Nos aprovechamos de las limitaciones que nos autoimpusimos»

19/09/2019 - Ricardo Fernández

Entrevistamos a Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga, los directores de 'La trinchera infinita', antes de su paso por el Festival de Cine de San Sebastián. Leer más

La trinchera infinita parte de una premisa muy sencilla pero no es un proyecto nada sencillo. Estamos hablando de una acción que transcurre en apenas un par de escenarios, que ofrece una mirada muy subjetiva del encierro -la de Higinio-, que se apoya en muy pocos personajes y que abarca 33 años. Un reto que los Moriarti sortean con muy buena nota en otro paso adelante más en su carrera cinematográfica. Y lo hacen potenciando los valores que han impregnado su cine, porque si bien La trinchera infinita comienza con un ritmo y una tensión que la acercan al thriller, poco a poco la película va mutando hacia ese universo más metafórico y más interior que asociamos con los autores de Loreak y Handia. Puede parecer que a priori no tienen nada que ver; pero en aquellas dos películas el punto de vista, la memoria y el mito tenían importancia y en La trinchera infinita, a su manera, también. Higinio vive encerrado por un peligro real -ve morir tiroteado a su compañero o las torturas que sufre su esposa- y también por otro forjado a través del mito, del recuerdo y de su propia conciencia -¿se portarán sus enemigos como él se portó con ellos?-. Para ser libre tiene que librarse de dos candados, el de sus enemigos y el suyo propio. Esa es la auténtica guerra de Higinio y no la civil. El drama doméstico, cotidiano, también puede acercarse al enfoque de Loreak en muchos puntos.

La trinchera infinita sigue el encierro siempre desde el punto de vista de Higinio. O bien muestra lo que ve, entrevé en realidad, o bien vemos su rostro mientras escuchamos e imaginamos lo que ocurre en el exterior, algo que puede resultar aún mas perturbador incluso. Un juego formal que, aunque no tan exagerado y radical, puede recordar a El hijo de Saul de László Nemes. Digo que Higinio más que ver entrevé, pero quizá más correcto sería decir que percibe o siente. A oscuras, mirando por una rendija, sin nadie con quien hablar durante muchos momentos, su conocimiento de lo que pasa en la casa, y qué decir de lo que pasa fuera de ella, está absolutamente distorsionado. El espectador cuenta con la ventaja de conocer la historia para rellenar huecos que Higinio desconoce, pero aún así la sensación sigue siendo incómoda. A través de juegos de luces, sombras y planos del rostro de Higinio lo Moriarti logran transmitir la sensación de falta de visión, pero además consiguen potenciar el resto de sentidos, cuando no ves necesitas guiarte por ellos, tanto que por momentos es como si el olor a cerrado, la humedad y el mal sabor de boca traspasen la pantalla. Mención aparte merece el sonido, siempre presente a veces como amenaza, a veces como compañía, en un trabajo finísimo que merece la pena destacar. Como ellos mismos dicen, el sonido no está solo de fondo, es un elemento narrativo más.

Como en sus otras películas, es en este tipo de detalles cuando los Moriarti brillan. Cuando se atreven a expresarse con sutileza, con metáforas, con miradas y con detalles. Cuando dejan que sean los recursos cinematográficos más allá del dialogo  los que den forma a su mensaje. Es una lástima que haya un par de subrayados que son totalmente innecesarios.

Por supuesto una película como esta, con una apuesta formal tan arriesgada, no se podría sostener sin sus actores y el trío de directores ha tenido la suerte y el acierto de contar con Antonio de la Torre y Belén Cuesta. Él quizá el mejor actor español que hay hoy en día, ella una de las mayores promesas del panorama nacional dispuesta a demostrar que es mucho más que una actriz de comedia. Los dos están brillantes en todos los registros. En los momentos cercanos al thriller, en los de intimidad, en los románticos, en las crisis de pareja, en la intensidad y en el aburrimiento. Son capaces de pasar de la contención a la intensidad con la misma naturalidad con la que la película cambia de tono.

La trinchera infinita es una película sobre el miedo, también es una película valiente. Ojalá el atrevimiento tenga su recompensa.

 

La trinchera infinita

Media Flipesci:
7.2
Título original:
Director:
Aitor Arregi, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga
Actores:
Antonio de la Torre, Belén Cuesta, Vicente Vergara, José Manuel Poga, Emilio Palacios, Antonio Romero, Esperanza Guardado
Fecha de estreno:
31/10/2019