A punto de empezar la tercera temporada de Bang Bang su salud parece más robusta que nunca. La familia Bang Bang cada vez es más numerosa y empieza a convertirse en noticia que las entradas de estas adorables sesiones dobles se agoten. Sin embargo este año han recurrido al crowdfunding para organizar una sesión más, la extra de junio, ¿por qué? Pues nadie mejor que Iñaki, Jon Paul,Patxi y Alfonso, la gente detrás de este proyecto para contárnoslo.

¿Por qué crowdfunding para la quinta película?

La respuesta, dice Alfonso, es fácil. «Con la financiación que teníamos hasta ahora cubríamos cuatro sesiones. Cómo esa financiación no ha cambiado decidimos recurrir al crowdfunding para financiar específicamente esa sesión».  Hacer que la gente participara les pareció la forma educada y al ver que existía el proyecto Meta de la diputación, todas las piezas encajaron. Además. apunta Iñaki, «la quinta sesión queremos que sea especial, una fiesta de fin de temporada«

Se muestran agradecidos a los patrocinadores. Kutxa Kultur, Donostia Kultura que les cede el Teatro Principal, Keler, el Diario Vasco… pero se emocionan mucho cuando hablan de Armageddon, la tienda de cómics de Amara. Que un pequeño comercio como este les ayude, con las palomitas concretamente, les hace especial ilusión. «Cuando estábamos empezando cualquier ayuda nos venía bien, y ahora también».

El precio de las entradas

El aumento de público les ha permitido tener más aire, poder ir a la siguiente sesión «sin cruzar tanto los dedos», poder pagar los derechos de la póxima cita y poder dar pie a las muchas ideas que les rondan la cabeza. Jon Paul afirma que «parte de la culpa de que estemos siempre justos la tenemos nosotros mismos. En cuanto tenemos dos duros ya estamos pensando cosas nuevas para gastar. La máquina de Fargo, los bailarines, el photocall… todo eso cuesta dinero, pero es parte de lo que da la esencia a Bang Bang, lo que lo convierte en un evento y ayuda a crear el ambiente característico que tenemos». A pesar de que definen sus recursos como «justitos», los cuatro están convencidos de que están consiguiendo mantener la esencia, puliendo gastos y aprendiendo en cada sesión.

Algo que siempre han tenido claro es que las entradas tienen que tener un precio razonable. Iñaki define el precio actual como «invitador» y Jon Paul dice que cree que los que no vayan a Bang Bang será «porque no pueden ese día o no les apetece, pero no porque no puedan pagar la entrada». También hablan de como el dinero de la entrada comienza a disminuir al descontar el IVA o los pagos de la SGAE por ejemplo. «Ese tipo de cosas que lees y oyes, pero que hasta que no estás dentro no eres del todo consciente. Un mal endémico para todos los eventos culturales».

A la búsqueda del patrocinador

Por eso, a la pregunta de que necesita Bang Bang para estar más holgados, para no vivir al limite ahora que están llegando al máximo de espectadores, Patxi responde con seguridad «más patrocinadores». Iñaki afirma que «un salto presupuestario nos permitiría no sólo mejorar los extras, también acceder a películas a las que ahora no podemos aspirar o traer películas que sabemos que no son de 400 0 500 espectadores, sino de doscientos y pico o trescientos, pero que nos apetece mucho ponerlas». Nos adelantan que están trabajando en nuevos patrocinadores y esperan poder anunciar novedades al respecto en los próximos días.

Este año, como el pasado, la primera sesión –Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola y El Jovencito Frankestein de Mel Brooks– se hace en colaboración con La Semana de Terror. Nos cuenta Alfonso que es una propuesta que nace del propio Josemi Beltrán. La idea es coger dos películas del género fantástico o de terror y servir como continuación casi inmediata del primer gran evento de La semana que es la cola de los abonos y un reclamo para que el público de la semana empiece a coger tono. Se pondrá en exclusiva en exclusiva el teaser de las películas de La semana. La semana, por su parte, se hace cargo de todos los gastos del uso del Principal que no recoge el acuerdo que tiene Bang Bang con Donostia Kultura (personal, técnicos, limpieza). Es un claro ejemplo de la colaboración entre entidades que nos hablaba Josemi Beltrán hace unas semanas.

Nos comenta Iñaki que cuando empezó Bang Bang contaban con la asistencia del público más cinéfilo de la ciudad. El habitual de La Semana, Nosferatu, Kresala… esperaban meter algo más de doscientas personas. Ahora se dan cuenta de que con esa cantidad  de público hubiera sido imposible mantener el proyecto. Pero están orgullosos de que Bang Bang haya conseguido crear un ambiente en el que se siente cómoda la gente que es cinéfila y la que no lo es, los habituales del terror o el que se mueve por la nostalgia de ver aquella película que le trae tantos recuerdos, el que le apetece ir al evento con los amigos para echarse unas risas… un ambiente en el que nadie se siente excluido. Patxi lo define como «una semana de terror para todos los públicos. Un proyecto sin complejos, que ha crecido por el boca a boca y que ha explotado el formato del evento. Ir solamente a ver una película o un concierto todavía tiene su público, pero todavía es mucho mayor el que además de eso va a otra cosa. A tomarse unas cervezas, a estar con los amigos, etc, etc…la gente se lo ha pasado bien y lo ha comentado en su entorno. Se esta creando una comunidad, cada vez mayor, que va a ese evento en el que se lo pasa bien«. Por todo eso dan importancia al crowdfunding, al carné de socio, a sugerir las películas que se quieren ver, a todas esas cosas que hacen que la gente se sienta participe del proyecto, que crean comunidad.

La manera de elegir películas

Es curioso escucharles hablar de como han ido mejorando sobre la marcha. En la primera temporada, discutían después de cada sesión que iban a poner en la siguiente. Ahora tratan de tener una visión de conjunto de la temporada -aseguran que tienen la temporada casi cerrada y que para hacerla se han fijado en las reacciones y las sugerencias del público- eliminando el cortoplacismo. Se ríen de las presiones entre ellos mismos para poner o vetar ciertos títulos. Discuten sobre la conveniencia de poner una película como La naranja mecánica, que a todos fascina, pero no saben si encaja en el tono festivo de Bang Bang. Sólo estamos con ellos unos minutos y empezamos a vislumbrar el tipo de cosas que piensan, o que riesgos ven, con cada elección de películas. Lo que está claro es que defienden sus preferencias con pasión.

bang-bang-presentacion-cartel

Como ejemplo de pasión, Patxi recomienda a todo el mundo ir a ver este sábado El jovencito Frankestein porque «es una de las mejores curas para la aflicción«. Una película que asegura que ha visto en muchas ocasiones y que siempre le pone de buen humor y que transmite todo el cariño con el que está hecha. Jon Paul apunta que se tardó mucho en rodar porque el equipo se lo estaba pasando tan bien que no paraban rodar, de añadir coñas, hasta que el estudio les mandó parar. Iñaki sentencia, claro y contundente, «es un peliculón». Alfonso hace hincapié en que decidieron poner esta película en mayo/junio, antes de morirse Gene Wilder. «¡No somos oportunistas! ¡Somos como el premio Donostia!»

En cuanto a Drácula, Jon  Paul asegura que «Drácula es excesiva, es ridícula, pero es una maravilla. Una maravilla que hay que ver en cine. Yo la vi en su momento dos veces. De adolescente, cuando tenías que escoger si tomarte una coca cola o ir al cine porque para las dos cosas no te llegaba, fui a verla dos veces al cine porque me parecía una película importante, tan bella y tan potente, que, a pesar de sus errores, te abruma. Drácula es más. En todo, Drácula es más». Comentan la dificultad que tenía una película así con un personaje tan trillado como Drácula y apunta Iñaki la importancia de un director como Francis Ford Coppola al que «le puede cojear en algún aspecto la película; pero que tiene una visión y una compenetración con el material del que habla magnífica».

teatro-principal

Son dos películas, dice Patxi, de género pero que abordan el género desde perspectivas tangenciales. El jovencito frankestein desde la parodia y Drácula, siendo una película de terror, es una película muy romántica».

Hay cosas que ni siquiera Bang Bang puede cambiar… o igual si

A la hora de escribir estas líneas todavía quedaban entradas para la sesión, pero el lleno estaba cerca. Al preguntarles cuál ha sido la sesión con mejores números dicen que la última: Pulp Fiction y Fargo. También destacan la importancia de Dirty Dancing y La Princesa Prometida, una sesión que dio mucho que hablar y que atrajo a un montón de chicas a Bang Bang que hasta entonces no iban. Ahora, aseguran, la proporción entre hombres y mujeres está igualada e, incluso, en redes sociales les siguen más chicas que chicos. A la pregunta de si Bang Bang puede hacer de celestina y contribuir a la formación de nuevas generaciones de cinéfilos Alfonso contesta «esto sigue siendo Euskadi. Hay cosas que ni siquiera Bang Bang puede cambiar».