Valoración del Palmarés del 64 Zinemaldia

Debe de ser ya la fuerza de la costumbre. Porque cuando Bille August, el presidente del Jurado Oficial, anunció que la Concha de Oro de 2016 era para I am not Madame Bovary mi reacción fue un «pues vale». Y eso que este año, a diferencia de otros, había tres películas a concurso que me gustaron mucho. Y que de mis cuatro películas favoritas de la competición, sólo una se llevó algún premio oficial.

Que el premio no fuera para Nocturama de Bertrand Bonello, mi favorita, entraba dentro de la lógica. En las dinámicas en las que parecen moverse los últimos años los jurados que buscan premios de consenso, no parecía que la excelente película sobre un grupo de terroristas adolescentes que pone bombas en París, fuera a gustar a los ocho miembros del jurado. A pesar de ser uno de los títulos más ‘importantes’ de la competición, la atrevida apuesta de Bonello enfrentó a crítica y público.

Por eso parecía más posible que el premio hubiera sido para Lady Macbeth, la ópera prima de William Oldroyd, que había gustado prácticamente a todo el mundo y además siempre queda bien ayudar a un talento que empieza en esto del cine.

ladymacbeth_fotopelicula_12697Y si el plan era premiar a un nombre más conocido y contrastado, ahí estaba Lo tuyo y tú del coreano Hong Sang-soo, que además presentó una de sus películas más logradas. Al menos, se llevó la Concha de Plata al mejor director, y la foto del miembro del jurado Jia Zhang-ke entregando el premio a Hong Sang-soo es una imagen que nos encanta a la mayoría de los cinéfilos.

Pero no. El jurado premió a la china I am not Madame Bovary de Xiaogang Feng. Todo un director estrella en su país, responsable de grandes éxitos de taquilla en China, que daba el salto al cine con aspiraciones artísticas con esta película, de la mano de su actriz fetiche y también megaestrella del cine oriental, Fan Bingbing, ganadora a su vez de la Concha de Plata a la mejor actriz.

I am not Madame Bovary es una película innegablemente bella. Está llena de imágenes bonitas, aunque en muchos casos no se le vea el sentido dramático a esas composiciones y esos encuadres en los que prima lo estético. Es una película en la que su director grita desde la pantalla al espectador para que se dé cuenta que ahí hay un autor.

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No tenemos ni idea de hasta qué punto estos premios, junto al obtenido en el festival de Toronto, ayudarán a la peli en su pelea con las autoridades chinas que de momento no han autorizado el estreno de la película en ese país. Ni si el hecho de premiar al proyecto estrella de la temporada en China, servirá para dar mayor visibilidad al Zinemaldi en el gigante chino, que es ya el segundo mercado cinematográfico más grande del mundo.

Del resto del palmarés, la ópera prima argentina El invierno, de Emiliano Torres, hizo doblete con el Premio Especial del Jurado y el de la mejor fotografía, en lo que parece un reconocimiento excesivo, pero que tampoco molesta.

El cine español, que en esta edición no destacó especialmente, se llevó dos premios: como suele ser tradicional, alguno de los premios de interpretación, en este caso, una merecida Concha de Plata al mejor actor para Eduard Fernández por El hombre de las mil caras de Alberto Rodríguez. Y también el premio al mejor guión para Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña por Que dios nos perdone, uno de esos guiones de diálogos ‘ingeniosos’ y trama policiaca resultona que tanto gusta premiar.

Pero con premios o sin premios, las películas son lo que son. Y éstas son las que más me gustaron en la competición.

NOCTURAMA de Bertrand Bonello

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No dejó a casi nadie indiferente este retrato de un grupo de jóvenes terroristas en Paris. Bonello se centra en los cómos de sus personajes y sus acciones, sin entrar en los porqués que les corresponden a los espectadores imaginarlos. Virtuosismo en la puesta en escena de Bonello con un hábil juego de tiempos y puntos de vista. La mejor película vista en el festival.

LADY MACBETH de William Oldroyd

Pasiones románticas y diferencias entre clases sociales en una película de época atípica que adapta la novela ‘Lady Macbeth de Mtsensk’ de Nikolai S. Leskov. Una puesta en escena sobria y rigurosa que potencia la negrura de la historia y una gran interpretación de su protagonista, Florence Pugh, una actriz de 19 años a seguir. Una de las óperas primas del año. Ganadora del Premio FIPRESCI y del Flipesci.

LO TUYO Y TÚ de Hong Sang-soo

El director coreano mantiene su estilo sencillo y directo, pero tremendamente efectivo. Conversaciones, repeticiones, variaciones y por supuesto borracheras, en una comedia divertida sobre la identidad, el amor y las relaciones de pareja. Aparentemente tan sencillo, pero tan complicado de conseguir. Se llevó la Concha de Plata al mejor director.

PLAYGROUND de Bartosz M. Kowalski

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Sin lugar a dudas la película más polémica del Zinemaldi por culpa de un final en el que se representa, desde la distancia, un acto atroz y repulsivo por parte de unos preadolescentes. El director enfrenta al espectador con una realidad conocida(ese hecho ocurrió en la realidad y los medios de comunicación dieron la noticia) hasta incomodarlo. Hasta ese momento, la crónica del último día de colegio de tres chavales y una crítica a una juventud sin valores.


Estas cuatro películas están también en los Top 5 de mis compañeros en El Contraplano. A partir de aquí diferimos en la quinta película del top, aunque no necesariamente en el último lugar de cada Top personal.

EL INVIERNO de Emiliano Torres (elegida por Carlos Elorza)

Una especie de western congelado ambientado en la Patagonia que saca un excelente partido a las localizaciones en las que se rodó. Una película sobria, contenida y árida sobre el ciclo de vida en Patagonia y la llegada de los nuevos tiempos. Ópera prima. Premio Especial del Jurado y Premio a la mejor fotografía.

QUE DIOS NOS PERDONE de Rodrigo Sorogoyen (elegida por Ricardo Fernández)

Rodrigo Sorogoyen cambia de rumbo tras Stockholm y rueda un contundente thriller de aroma noventero con pinceladas costumbristas. Hay alguna trampa prescindible en el guión, pero mantiene un buen pulso y Roberto Álamo ofrece un interpretación magnífica.

LA RECONQUISTA de Jonás Trueba (elegida por Iñaki Ortiz)

Seguramente, la mejor película de Jonás Trueba, o al menos, la más sólida. Dividida en tres partes muy diferenciadas, ofrece una mirada de la pareja desde lo naif hasta la nostalgia. Personajes que parecen estar siempre en la edad equivocada. Escapa bastante de los clichés de las relaciones de pareja.