Entrevista a Oskar Tejedor, director de En tránsito

Oskar Tejedor es un director de cine desde que hace quince años dejó su trabajo como ingeniero. Si le preguntas por qué hizo eso responde que en la vida llega un momento que tienes que apostar por lo que verdaderamente te motiva, «no puedes dejar los días pasar sin intentar llevar a cabo tus sueños». No deja de ser consciente de lo difícil que es vivir con la incertidumbre y no sabe que le deparará el futuro, pero apuesta a que sus acciones estarán orientadas al mundo del arte y de la cultura.

Quedamos con él para hablar de En tránsito, el documental que, con apoyo del Festival de Cine y Derechos Humanos, será presentado este viernes en el Teatro Principal. Un proyecto que surgió a raiíz de una colaboración con la asociación Bidez Bide, cuando rodo un pequeño, Compañeras de viaje, sobre mujeres que habían venido desde latinoamérica en busca de un futuro mejor para ellas y sus familias que, de momento, dejaban allí. Se interesó por el trasfondo de estas mujeres, quiso conocer el contexto, saber que pensarían sus hijos y aquello dio pie a En tránsito.

Llega unos minutos tarde a la cita. Problemas de ultima hora con el corto que está rodando. Un corto de ficción, la manera que tiene de relajarse. Frente al maratón, como él lo define, de preparar y rodar una película como En tránsito, un trabajo de años de investigación, planificación, rodaje y montaje, le gusta rodar cortos de ficción, un formato en el que él lo controla todo. A partir de ese comentario, comenzamos a charlar sobre cine, saltando de un tema a otro, como ocurre con las buenas conversaciones.

Tiene que ser muy difícil plantear el guión de una historia que está sucediendo en tiempo presente

Un documental, o una película de no ficción, te maneja a ti. Estás retratando la vida, estás retratando el comportamiento de la gente y no sabes por dónde te van a salir, por muchas hipótesis que te montes en la cabeza, al final es el propio documental el que te va dirigiendo a ti.

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Suelo pensar en eso cuando veo documentales. No tanto en los que abordan un hecho histórico cerrado, que hay es más importante la labor de investigación previa, pero en películas como En tránsito tú no sabes lo que va a pasar

De hecho mi premisa era totalmente distinta. Iba a grabar a dos mujeres que decidían volver allí tras cuatro años aquí. Cuando yo llegué allí, a un pueblo que tiene porcentaje altísimo de niños cuyas madres ha viajado a Europa, me entero de que muy humildemente y sin casi apoyos organizan grupos de terapia para ayudar con los transtornos afectivos de los niños, conozco a los niños y me di tal bofetada de realidad profunda que decidí cambiarlo totalmente todo. Decidí potenciar ese diálogo entre las dos partes y que las mujeres de aquí no me comieran demasiado el relato, que de eso ya había hablado en el otro documental.

Es un tema que no sabía si iba a interesar. Con los documentales sobre el alzheimer, sobre Balenciaga, sobre el ballet, más o menos sé que son temas que a mucha gente le interesa,que a todo el mundo le gusta más o menos el arte… pero con esta problemática tenía mis dudas. Por eso trato de que la narrativa sea interesante, calculando mucho la estructura y el montaje. Todo está muy calculado.

Además usas recursos sorprendentes, como la parte de animación.

Me sirvió para meterme en el mundo de los niños, pero respetando su intimidad sin traicionarles. En sus terapias utilizan mucho los dibujos y basándome en ellos, utilizando sus dibujos y sus testimonios traté de meterme en ese mundo interior onírico, lleno de color de los niños de manera breve y contundente. Con sus voces, mostrando que al final todos hacen el mismo viaje aunque unos hayan ido a Estados Unidos, otros a Francia, otros a España…

Viendo la parte de animación pensé que cada vez hay más documentales que utilizan recursos que hasta ahora parecían exclusivos de la ficción.

Creo que la ficción y la no ficción son dos formatos cada vez más permeables. En muchas películas de ficción ya no interesa que la cámara sea tan perfecta. Los directores usan recursos de documental buscando el realismo, la naturalidad. La cámara que observa más que incidiendo sobre la acción. Y en la no ficción usamos recursos de la ficción para que sea un poquito más atractivo que la narrativa de lo que mucha gente entiende todavía que es un documental.

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Veo que utilizas a menudo la terminología de no ficción.

Si, porque documental tiene unas connotaciones viejunas. Aunque a veces yo pregunto a mis alumnos «¿qué es para vosotros un documental?», porque parece que todo tiene que ser súper fidedigno, super real, pero en realidad estás haciendo una ficción basándote en una realidad. Cuando yo tomo una decisión de donde enfocar la cámara, de en que parte incidir, yo ya estoy creando una ficción. Mi ficción, mi mirada.

Y supongo que alterando un poco la realidad, forzando algunas situaciones.

¡Claro! Vamos a ceñirnos a En tránsito. Se ve una discusión y yo he incidido mucho en esa discusión. Primero para convencerles de que a mi me interesaba mucho grabar esa conversación porque es el único hombre que aparece en la película pero que equilibra a todos los demás y creo que tenía todo el derecho del mundo a aparecer defendiendo a su familia y yo creía, tras haber hablado mucho con él, que eso podría pasar en esa conversación. Luego podía pasar o podía no pasar.

Así que yo manipulo la realidad porque intervengo como un factor externo que les propongo grabar esa conversación. La naturalidad ya no surge de ellos y de primeras se ponen a la retaguardia. Por eso yo pongo la cámara lejos y trato de que ellos se olviden de que estoy allí. Luego la conversación les sale natural, ellos obvian la cámara, tienen muchas cosas en la cabeza, están tan metidos en sus problemas, que una vez que están en conflicto no se acuerdan que estoy a tanta distancia. También me gusta porque estando tan lejos no provoco en el espectador la sensación de que estoy manipulando o invadiendo su intimidad.

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Volvemos a la frontera entre ficción y no ficción

En una película de ficción un actor se va a tener que meter en su papel y buscar recursos de la vida, para recrear su ficción. Aquí no son actores, y no tienen que buscar esos recursos, porque son los suyos propios. Digamos que yo acorto ese paso que tendría que dar un actor. Así que puede parecer que juego con esos elementos de una manera que se asemeja a la ficción. ¿Cuál es la diferencia? Que yo no domino el guión, yo no manipulo en ese sentido. No dicto «tú tienes que decir eso y tú tienes que responder lo otro».

Pero tú tienes que tener cierta certeza de que algo va a pasar

Por experiencia, se más o menos que puede ocurrir. Una de nuestras labores es escuchar, escuchar y escuchar. Hacer psicología, entender al personaje. Cada uno me cuenta sus razones y yo tengo que apoyar a unos y a otros y entender que están en su derecho de actuar así. Si he escuchado mucho a uno, he escuchado mucho al otro, al final se más o menos como se va dar esa situación. Así que en ese aspecto, más que manipulando estoy dirigiendo.

En mi opinión muy acertadamente. Esa escena me parece clave, es la que más me impresionó de la película.

Esa es una escena que te hace reflexionar. Tú arrancas a una persona de su contexto, pero luego esa persona se crea un nuevo contexto y tampoco es fácil cambiar eso. Luego los casos son distinto, con 12 años todavía no te has creado muchos vínculos y por eso pongo cerca al otro chaval de 18.

Al final te das cuenta de que las mujeres están en un  tránsito total, los niños están en un tránsito total. Cuando mueves una ficha familiar se mueven todas las demás fichas de ese dominó enlazado.

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Mas aún cuando añadimos el factor de la distancia

Totalmente. Cuando estuve allí me di cuenta de que lo que se contaba allí que pasaba aquí y lo que se contaba aquí que pasaba allí era totalmente distinto de la realidad. Por eso la imagen del mar que abre y cierra la película, esas olas que de una costa a otra se van transformando y pueden ser un tsunami en un lado y una olita en el otro.

¿Qué salida tiene un documental como este?

El cine está cambiando, está muriendo la forma que teníamos de ver el cine. El futuro del documental pasa por salas alternativas, por ver este tipo de películas desde otro punto de vista. Cada vez somos menos los que vamos a la sala de cine. Pero creo que la no ficción interesa cada vez más. En los festivales lo vemos, en Berlín ha ganado Fuocomare, aquí ese año también tuvimos varios… Pero aquí esto es militancia pura y dura. Este documental está viajando muy bien, en Estados Unidos, Bruselas, ha estado encuatro festivales en Italia y ha ganado uno… pero con eso no se vive, por mucha notoriedad que alcances en el extranjero.

Muchas veces nos vemos obligados a trabajar para televisiones que son nuestros mayores agentes financiadores, pero no todas son como Arte y cuando es una televisión muy generalista pues te exigen unas condiciones que no son las que tenías en mente, tienes que hacer concesiones. Cuando hice Notas en movimiento, con el Ballet de Biarritz, tenía dos televisiones, cada una con su criterio, y tuve que hacer dos montajes distintos. Ni el de Francia ni el de aquí me convencióeron totalmente y me quedé sin hacer el que yo hubiera querido. Pero al final he podido vivir de eso.

Otras veces decides ir con poco presupuesto y hacer lo que te de la gana como he hecho con En tránsito o cómo hice con cuidadores. Con poco presupuesto, con pocos medios, poco a poco y con mucho trabajo, pero con libertad para contar la historia que yo quiero contar.