Un año después de haber recibido el León de Oro Honorífico por el conjunto de su carrera y poco más de una semana antes de que el Zinemaldi le entregue el Premio Donostia, Werner Herzog ha presentado en la competición de Venecia Bucking Fastard, la historia de dos hermanas inseparables, Jean y Joan Holbrooke, cuya relación es tan estrecha que resulta prácticamente imposible concebir la existencia de una sin la otra. Se mueven a la vez, piensan lo mismo, hablan al unísono, escriben cartas al alimón completando una las frases que ha comenzado la otra, aman al mismo hombre y comparten los mismos sueños. Dos cuerpos diferentes que parecen compartir una misma mente o, quizá, una única mente desdoblada en dos cuerpos.
Se da la circunstancia de que Bucking Fastard llegó a estar anunciada para la última edición del Festival de Cannes, pero sus responsables decidieron retirarla cuando tuvieron conocimiento de que no participaría en la competición por la Palma de Oro. La jugada les ha salido bien: unos meses después, Herzog ha conseguido entrar con ella en la carrera por el León de Oro de Venecia.
El punto de partida de la película se encuentra en Freda y Greta Chaplin, dos hermanas gemelas idénticas que alcanzaron cierta notoriedad en el Reino Unido y a las que Herzog conoció personalmente en los años 80. El cineasta asegura llevar desde entonces rumiando un proyecto inspirado en ellas, aunque finalmente haya optado por convertir aquella realidad en una ficción protagonizada por Kate y Rooney Mara.

La película comienza precisamente con un juicio. Un vecino, el bucking fastard del título interpretado por Orlando Bloom, ha acusado a las hermanas de acoso. Ellas se defienden asegurando que su único delito es estar perdidamente enamoradas, aunque pronto comprobamos que su personalidad, completamente ajena a los convencionalismos sociales, las lleva a comportarse de maneras que desafían incluso las normas más elementales de convivencia.
Tras el revuelo provocado por el proceso y con la ayuda de otro vecino, indignado por el tratamiento que reciben en la prensa, Jean y Joan deciden trasladarse a Dublín. Pero allí las persigue su recién adquirida popularidad y, sobre todo, una forma de relacionarse con el mundo basada exclusivamente en sus propias reglas, que vuelve a estar a punto de meterlas en problemas. Durante este tramo parece que Herzog podría encaminar la película hacia una comedia oscura, incómoda y provocadora construida alrededor del enfrentamiento entre las hermanas y una sociedad incapaz de asimilar su comportamiento. Sin embargo, termina optando por otro camino.
Las dos mujeres huyen nuevamente, esta vez al campo y a casa de una tía. Nuevamente el medio rural y la naturaleza como espacios en los que escapar de las convenciones sociales y buscar una forma diferente de libertad. Será allí aisladas y en un entorno en el que nadie parece sorprenderse demasiado por su comportamiento donde mediante la fantasía las protagonistas encontrarán un nuevo objetivo vital.
Para interpretar a este peculiar dúo, Herzog cuenta con Kate y Rooney Mara, que realizan un extraordinario ejercicio de sincronización. Más allá de encarnar convincentemente esa mezcla de inocencia, extravagancia, determinación e independencia que define a Jean y Joan, construyen dos interpretaciones tan complementarias que resulta imposible entender una sin la otra. Gestos, movimientos, miradas y palabras parecen responder a un único impulso. El problema es que el guion les concede pocas oportunidades para ir más allá de ese ejercicio de coordinación y profundizar verdaderamente en sus personajes.
Y ahí se encuentra la principal limitación de Bucking Fastard. Resulta sorprendente que Herzog, después de asegurar que lleva más de cuatro décadas pensando en las mujeres que inspiraron la película, termine ofreciendo una mirada tan superficial sobre ellas. Parece interesarle mucho más la anécdota, su comportamiento excéntrico y los pequeños problemas que este les provoca que intentar penetrar en su personalidad, sus conflictos internos o las consecuencias emocionales de vivir de una manera tan radicalmente distinta.
Herzog decide conscientemente no explicar las causas de ese comportamiento. Nunca sabemos por qué las hermanas viven prácticamente como un solo ser, de acuerdo con unas reglas propias, diferentes de las del resto de la sociedad, ni qué significa para cada una compartir hasta tal extremo su identidad con la otra. Tampoco conocemos cómo les afecta internamente esa existencia. El director prefiere que sea el espectador quien rellene esos enormes espacios en blanco. La decisión podría haber generado misterio y fascinación, pero termina provocando una incómoda distancia.
Porque por momentos da incluso la impresión de que Herzog se ríe de sus protagonistas en lugar de sentir verdadero cariño, curiosidad o empatía hacia ellas. La película no llega a recrearse en su desgracia ni las condena, pero su mirada resulta demasiado superficial y se aproxima peligrosamente a convertirlas en freaks, personajes definidos principalmente por aquello que las separa de la normalidad.

Es innegable que el comportamiento atípico de Jean y Joan proporciona algunos de los momentos más extraños, divertidos y desconcertantes de la película. Y también que las imágenes de su tramo final, cuando Herzog filtra la realidad a través de la mirada fantástica de sus protagonistas y permite que lo real y lo fantástico comiencen a confundirse, adquieren un sorprendente aire de fantástico realista que funciona especialmente bien. Lo que para el espectador es una realidad de sorprendente belleza, para ellas es una fantasía maravillosa.
Ahí aparece fugazmente una película mucho más sugerente: la historia de dos seres que han construido una realidad propia porque el mundo exterior nunca ha sabido qué hacer con ellas. Pero Bucking Fastard se queda demasiadas veces contemplando la superficie de esa rareza. Herzog observa cómo el mundo reacciona ante Jean y Joan, pero parece mucho menos interesado en descubrir cómo Jean y Joan observan el mundo.
Bucking Fastard
- Título original:
- Director:
- Werner Herzog
- Actores:
- Kate Mara, Rooney Mara, Hugh O'Conor, Simon Delaney, Terry McMahon



