La vida de James Rhodes no ha sido fácil. Violado sistemáticamente cuando era niño, lo que le provocó trastornos psicológicos, lesiones físicas y problemas de adicción a las drogas. Pero ha conseguido superar todo eso. Según dice él mismo, está vivo gracias a la música clásica. Os recomiendo, y mucho, su libro Instrumental.
Quizá se podría pensar que a la hora de hablar de un concertista de piano no habría que centrarse en su vida, por truculenta que fuera, sino en sus méritos artísticos. Quizá. Pero James Rhodes no es un concertista tradicional. A su talento suma una personalidad muy especial y una manera de entender la música y los conciertos alejada de los cánones tradicionales de la música clásica. Será el propio Rhodes quien, durante el concierto, contextualice las obras, cuente su vida e interaccione con el público. Todo eso con su aspecto más cercano al look de una estrella del pop que de la música clásica.


