GG Allin fue un destructivo, violento y provocador músico punk. Cuando estaba sobre el escenario tan pronto se comía sus propias heces, como se automutilaba o decidía agredir a alguien del público. Murió de una sobredosis de heroína en 1993 con 36 años y este documental nos muestra como afectó su legado y su ausencia a su hermano y a su madre, la entrañable Arleta. Un documental que oscila entre lo grotesco, lo infame y lo entrañable.


