Reseña de Possible Love de Lee Chang-dong
Veinticuatro años después de conseguir el León de Plata a la mejor dirección y el premio FIPRESCI por Oasis, Lee Chang-dong regresa al Festival de Venecia. Desde entonces, uno de los grandes maestros del cine contemporáneo había mantenido una relación mucho más estrecha con Cannes, donde compitieron Secret Sunshine en 2007, Poesía en 2010 y Burning en 2018. Ocho años después de esta última, el cineasta coreano vuelve finalmente con Possible Love, una producción de Netflix de la que lo mejor que se puede decir respecto a la participación de la plataforma estadounidense es que no lo parece.
También se había especulado con que Possible Love formaba parte del conjunto de películas inspiradas en Decálogo, de Krzysztof Kieślowski. Lee Chang-dong lo ha negado. El proyecto existía con anterioridad a la propuesta, aunque el director y sus colaboradores aceptaron la invitación, revisaron el noveno episodio que les habían sugerido y tomaron algunas notas. Nunca, según Lee, existió la intención de hacer un remake ni de inspirarse directamente en él. Eso no impide que la película esté dedicada a la memoria de Krzysztof Kieślowski y Krzysztof Piesiewicz, los autores de Decálogo.
El centro absoluto de Possible Love es Mi-ok, personaje al que Jeon Do-yeon dota de una humanidad y una naturalidad desarmantes. Ella es la piedra angular de la película y el puente que conecta a sus otros tres protagonistas. Trabaja en lo que le surge y lleva una existencia tranquila y sin grandes aspiraciones junto a su marido, Ho-seok (Sul Kyung-gu), y su hijo. Su precario equilibrio familiar se ha visto alterado después de que Ho-seok haya sido despedido de la gran empresa para la que llevaba trabajando media vida.

En un funeral conocen a Ye-ji (Cho Yeo-jeong), una directora de documentales independiente que prepara una película sobre los trabajadores despedidos de esa misma compañía. Ye-ji ve en Mi-ok una posible vía de entrada hacia Ho-seok y hacia la historia que quiere contar. Está casada con Sang-woo (Zo In-sung), un inversor procedente de una familia adinerada: guapo, alto, atlético, atento y servicial. Cuando los mundos de ambos matrimonios comienzan a mezclarse, Mi-ok siente hacia él algo que quizá pueda llamarse atracción.
Como indica su propio título, Possible Love es una historia sobre un amor posible. El cine está lleno de amores imposibles, condenados por obstáculos que impiden su realización. Desde las familias enfrentadas de Romeo y Julieta hasta las diferencias económicas, raciales, sociales o geográficas, la ficción romántica ha encontrado innumerables formas de separar a dos personas. En Possible Love, en cambio, no existe una fatalidad exterior que convierta necesariamente ese amor en imposible. Y precisamente por eso resulta mucho más complejo.
Lee observa cómo sus personajes se acercan y se alejan, cómo interpretan sus deseos y cómo intentan conciliarlos con las vidas que ya han construido. No necesita convertir esos movimientos en grandes declaraciones. Como ocurre habitualmente en su cine, son los gestos, los silencios, las miradas y las decisiones aparentemente pequeñas los que van desplazando las relaciones.

Pero junto a esa historia sentimental existe otra fractura mucho más concreta: la de clase. Por un lado está el matrimonio formado por Mi-ok y Ho-seok. Ella trabaja donde puede; él acaba de encontrar un nuevo empleo después de haber sido despedido pese a la huelga con la que los trabajadores intentaron evitarlo. Tienen una casa, un hijo y luchan fundamentalmente por conservar su dignidad. Frente a ellos aparecen Ye-ji y Sang-woo: ricos, guapos, sofisticados y muy cool. Como señala uno de los personajes, resulta mucho más fácil vestir bien cuando se tiene dinero.
La película evita reducir esa diferencia a una oposición elemental entre buenos y malos. Precisamente ahí aparece una de las paradojas más interesantes del relato. Ye-ji quiere hacer una película sobre los trabajadores despedidos y aparentemente pretende dar visibilidad a una injusticia. Sang-woo la ayuda a realizarla. Pero ambos pueden aproximarse a ese mundo desde la seguridad que proporciona saber que, cuando termine el rodaje, podrán regresar al suyo.
La realización del documental se convierte así en el verdadero motor narrativo de Possible Love. Justifica los encuentros entre los personajes, permite introducir los flashbacks y termina conduciéndolos hasta la residencia de verano de la familia de Sang-woo, donde saldrán a la superficie secretos y tensiones hasta entonces apenas insinuados.
Lee introduce además una cuestión incómoda sobre la propia naturaleza del documental. Para conseguir una buena película, el documentalista necesita ganarse la confianza de las personas a las que filma, entrar en su intimidad y conseguir que le entreguen una parte de su realidad. Ese proceso beneficia fundamentalmente a la obra y a quien la realiza, sin que necesariamente proporcione nada positivo al sujeto filmado. Cuando termina la película y se agota el interés profesional, tampoco existe ninguna obligación de que sobreviva el interés personal. Bajo la aparente empatía puede esconderse, por tanto, una relación inevitablemente depredadora.
Donde Lee deja mucho menos espacio para la ambigüedad es en su mirada hacia un capitalismo capaz de destruir vidas para aumentar unos beneficios que apenas modificarán la existencia de quienes los reciben. El despido de Ho-seok no supone únicamente perder un salario. Destruye todo un proyecto vital. Sus compañeros se llamaban entre ellos «hermanos», eran amigos, compartían su vida y hacían planes para el futuro. Tras los despidos, ese mundo desaparece a pesar de las huelgas y de todos los intentos por conservarlo. A los que permanecen dentro de la empresa les llaman los vivos; a quienes han sido expulsados cargan los muertos.

Es en la combinación de esos dos niveles —el sentimental y el social— donde Possible Love encuentra su mayor riqueza. El deseo tampoco existe al margen de las condiciones materiales en las que viven los personajes. Mi-ok observa otra casa, otra ropa, otra manera de relacionarse y otra forma de estar en el mundo. Y Lee nunca simplifica hasta qué punto aquello que la atrae pertenece a Sang-woo o a todo lo que él representa.
Como siempre en el cine de Lee Chang-dong, la sutileza y la sugerencia resultan fundamentales. El director coloca a sus personajes ante situaciones incómodas, registra sus acciones y sus decisiones, pero se resiste a juzgarlas en nuestro nombre. No nos dice exactamente qué debemos pensar de Mi-ok, de Ye-ji, de Ho-seok o de Sang-woo. Tampoco convierte sus contradicciones en tesis.
Quizá por eso ese «posible» del título termine siendo mucho más importante que el propio «amor». Possible Love habla de aquello que podría suceder, de las vidas que podríamos haber vivido y de las personas que podríamos haber sido si nuestras circunstancias hubieran sido diferentes. Lee Chang-dong vuelve después de ocho años sin necesidad de levantar la voz, confiando otra vez en los personajes, en los pequeños gestos y en la inteligencia del espectador. Y, afortunadamente, sigue dejando que seamos nosotros quienes saquemos nuestras propias conclusiones.
Possible Love
- Título original:
- Director:
- Lee Chang-dong
- Actores:
- Jeon Do-yeon, Sul Kyung-gu, Zo In-sung, Cho Yeo-jeong, Jo Yu-ri



