OASIS. DON’T LOOK BACK IN ANGER. La reconciliación más esperada

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Reseña de Oasis. Don’t Look Back in Anger de Will Lovelace y Dylan Southern

Los hermanos Noel y Liam Gallagher estuvieron 15 años sin hablarse. En Oasis. Don’t Look Back in Anger llegan incluso a asegurar que sus respectivos hijos, los primos Gallagher, no se conocían hasta que acompañaron a sus padres durante la gira de reunión de Oasis y terminaron convirtiéndose en grandes amigos. Pero el 28 de agosto de 2009, en París, el grupo tuvo que cancelar el concierto que debía ofrecer en el festival Rock en Seine después de que una discusión —o algo más— entre los dos hermanos en los camerinos certificara que aquello ya no tenía remedio. Al menos a corto plazo. Porque después de ver Oasis. Don’t Look Back in Anger uno tiene la impresión de que el buen rollo ha vuelto. Que las relaciones entre Noel y Liam se han normalizado. Al menos, de momento.

Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, Oasis. Don’t Look Back in Anger documenta la multitudinaria gira con la que el grupo de Manchester regresó a los escenarios en 2025. Pero antes de llegar a aquello que la inmensa mayoría de los espectadores ha venido a ver, los directores realizan un rápido recorrido por la historia de Oasis mediante un ágil montaje de imágenes de archivo, conciertos, informativos y recortes de periódicos.

Desde sus primeros éxitos a mediados de los años 90 hasta la ruptura de 2009, pasan por la pantalla sus canciones, premios, conciertos multitudinarios, escándalos, enfrentamientos y aquellas continuas muestras de soberbia —siendo diplomáticos— que durante años convirtieron a los Gallagher en protagonistas habituales de los medios de comunicación incluso cuando no estaban sobre un escenario. Una historia de éxito fulgurante que parecía inseparable de la relación explosiva entre los dos hermanos que lideraban el grupo.

Tras este prólogo llega la reunión. Lovelace y Southern se detienen durante unos minutos en las primeras y todavía inciertas sesiones de ensayo, dominadas por una pregunta que probablemente compartían músicos, promotores y seguidores: ¿serán capaces Noel y Liam de llegar juntos al primer concierto? El tiempo ha pasado y cabe suponer que con él ha llegado cierta madurez, pero permanece constantemente la sensación de que Liam Gallagher puede armarla en cualquier momento y mandar nuevamente todo por los aires.

Finalmente llega aquello que esperaba la inmensa mayoría de quienes se acerquen al documental: Oasis sobre el escenario. La gira de 2025 llevó al grupo desde Cardiff, Manchester, Dublín y Londres hasta São Paulo, pasando por Norteamérica, Corea y Japón. Y Oasis. Don’t Look Back in Anger dedica una parte considerable de su metraje a las actuaciones. Se escuchan muchas canciones de Oasis y, afortunadamente para sus seguidores, se escuchan durante bastante tiempo.

Los conciertos se alternan con comentarios en off y declaraciones a cámara de Noel y Liam, imágenes de archivo, planos del público y testimonios de seguidores. Pero lo más interesante de todo ello no está necesariamente en aquello que se dice, sino en lo que las cámaras consiguen capturar. La verdadera protagonista de buena parte de la película termina siendo la extraordinaria comunión entre Oasis y su público.

Están los seguidores que vivieron el nacimiento del grupo y que más de treinta años después vuelven a cantar aquellas canciones. Están quienes crecieron con ellas. Y están también los jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando Oasis publicó sus discos fundamentales y que han convertido aquellas canciones en parte de su propia memoria sentimental. Padres e hijos, generaciones distintas reunidas en estadios gigantescos por un repertorio que ha adquirido ya la consideración de clásico.

Lovelace y Southern captan con especial sensibilidad los rostros del público. La espera, los abrazos, las lágrimas y esa felicidad difícil de fabricar de quien está viviendo algo que durante muchos años creyó imposible. También reservan su espacio a su relación con Irlanda, con las clases trabajadoras y con el fútbol. De hecho, una figura de Pep Guardiola, entrenador de los éxitos del Manchester City, el equipo de los hermanos, es testigo de gran parte de las actuaciones. Resultan igualmente reveladoras las imágenes de quienes ni siquiera consiguieron una entrada pero decidieron acercarse a los alrededores de los estadios para escuchar desde fuera y formar parte, aunque fuera indirectamente, de la celebración. En algunas ciudades se genera así un segundo concierto al otro lado de las puertas, una fiesta paralela construida alrededor de la necesidad colectiva de participar en el acontecimiento.

Y es precisamente porque esas imágenes poseen una emoción tan auténtica por lo que resultan innecesarios algunos de los largos testimonios de seguidores que Lovelace y Southern intercalan entre ellas. Unos aparecen mediante voces en off y otros directamente frente a la cámara, pero demasiados parecen empeñados en explicarnos aquello que ya hemos comprendido contemplando los rostros de los fans anónimos. Algunos alcanzan incluso un tono lacrimógeno que termina produciendo una emoción más impostada que la que surge espontáneamente de las imágenes de los conciertos.

El documental funciona mucho mejor cuando confía simplemente en aquello que tiene delante. En las canciones, en los estadios, en las miradas entre los músicos y, naturalmente, en Noel y Liam. Porque por encima de la nostalgia y del espectáculo musical existe inevitablemente otra película: la de dos hermanos que después de década y media de enfrentamientos han decidido volver a compartir escenario.

No hace falta que Oasis. Don’t Look Back in Anger explique demasiado esa reconciliación. De hecho, parte de su atractivo procede precisamente de observar los pequeños gestos e intentar averiguar qué queda de aquellos dos hermanos capaces de insultarse públicamente y convertir cada entrevista en una nueva batalla. Tampoco parece especialmente prudente realizar grandes pronósticos sobre el futuro. Con los Gallagher siempre existe la posibilidad de que la tregua sea provisional.

Pero el título de la película deja bastante clara su intención. Oasis. Don’t Look Back in Anger no pretende ajustar cuentas con el pasado, sino dejarlo atrás. Es una película sobre una reconciliación, sobre la posibilidad de superar aquello que parecía irreparable y construir algo nuevo a partir de lo que todavía permanece. Como dice la última estrofa de la canción que da título al documental ‘Don’t look back in anger, I heard yo say … at least not today’.

Quizá por eso la emoción de la gira trasciende la simple nostalgia por una de las grandes bandas británicas de las últimas décadas. Cuando miles de personas cantan juntas canciones que creían que nunca volverían a escuchar interpretadas por Oasis, no están celebrando únicamente el regreso de un grupo. Celebran que algunas cosas que parecían definitivamente rotas pueden recomponerse. Los Gallagher estuvieron 15 años sin hablarse. Sus hijos ni siquiera se conocían. Y ahora todos vuelven a estar juntos. Al menos, de momento. Y tratándose de Oasis, quizá tampoco convenga pedir mucho más.

Oasis: Don’t Look Back in Anger

Media Flipesci:
7.5
Título original:
Director:
Dylan Southern
Actores:
Noel Gallagher, Liam Gallagher, Paul Arthurs, Gem Archer, Andy Bell
Fecha de estreno:
11/09/2026