Bigott ha sacado ocho discos en diez años. Eso sí, el último, el del año pasado, My Friends Are Dead, solo dura 21 minutos. Tiene ocho canciones, así que le da tiempo a tocarlo entero y aún volver a sus éxitos pasados. No sabemos como afrontará el concierto de este sábado. Hace unos años, no tantos, nos hacía bailar con alegría con su Cannibal Diner o God is Gay. Después, principalmente a partir de su disco Pavement Tree, el desenfado dio paso a cierta melancolía que en algunos casos recordaba a Beach House. Incluso, al recuperar sus éxitos anteriores, los tocaba en directo de una manera mucho más sobria, en coherencia con el tono del resto.
Este último disco parece que va en la misma línea así que supongo que el directo llevará ese camino. Lo que seguro tendremos es su encanto personal y ese inglés de Zaragoza, con esa voz amable y grave tan característica.
Antes tendremos al veterano grupo local, Los hormigones.


