Reseña de LOOK BACK de Hirokazu Koreeda
Apenas cuatro meses después de presentar la decepcionante Sheep in the Box en la competición del Festival de Cannes, Hirokazu Koreeda regresa en Venecia con la mucho más satisfactoria Look Back, adaptación del manga de Tatsuki Fujimoto que ya había sido llevado al anime en 2024 por Kiyotaka Oshiyama. Una historia aparentemente sencilla sobre dos niñas unidas por su pasión por dibujar manga que permite al cineasta japonés regresar a algunos de los territorios en los que mejor se desenvuelve: la infancia y el paso a la edad adulta, la amistad, la pérdida y esa frágil frontera entre la felicidad y el dolor que atraviesa buena parte de su cine.
Fujino es una adolescente con talento, decidida y plenamente convencida de sus posibilidades como dibujante de manga. Kyomoto, por el contrario, es una chica solitaria que apenas sale de su habitación y dedica prácticamente todo su tiempo a dibujar. Cuando el trabajo de ambas coincide en la revista escolar, lo que inicialmente surge entre ellas es una rivalidad alimentada por los celos de Fujino ante la extraordinaria habilidad de Kyomoto. Pero la rivalidad deja paso a la admiración, esta a la amistad y finalmente a una complementariedad artística que marcará sus vidas durante los siguientes trece años.
Fujino dibuja los personajes y Kyomoto los fondos. Una combinación casi perfecta que Koreeda observa crecer al mismo tiempo que sus protagonistas. La película recorre más de una década de sus vidas y llama especialmente la atención la fluidez con la que resuelve el cambio de intérpretes entre la infancia y la juventud. No existe una ruptura brusca entre unas y otras. Koreeda consigue transmitir la sensación de que estamos contemplando a las mismas personas mientras el tiempo simplemente ha seguido avanzando.
Y precisamente el paso del tiempo constituye uno de los grandes asuntos formales de Look Back. El director rodó a sus cuatro actrices durante aproximadamente un año y medio, aprovechando las cuatro estaciones de la región de Tohoku. La fotografía de Senzo Ueno convierte las transformaciones del paisaje en una forma de medir el tiempo. La nieve, la lluvia, la vegetación o los cambios de luz acompañan a unas protagonistas que crecen casi sin que nos demos cuenta.

Pero si hay algo que Koreeda filma con especial minuciosidad es el dibujo. Look Back presta atención al movimiento de un lápiz o una pluma sobre el papel, a la posición de las manos, las reglas y los instrumentos específicos utilizados para crear un manga. Y, de manera muy especial, a su sonido. El roce del lápiz sobre el papel se convierte prácticamente en una forma de expresión no verbal que va transformándose a medida que también lo hace la forma de trabajar de las protagonistas.
Al principio son simples tiras realizadas a partir de una plantilla de cuatro viñetas y dibujadas directamente a lápiz. Después llegan los cuadernos más elaborados, el trabajo compartido, la tinta, las plumas, las reglas y los distintos utensilios de dibujo. Finalmente, cuando el manga se serializa y el éxito obliga a aumentar la producción, aparece la tableta electrónica y con ella los colaboradores y una cierta industrialización del proceso creativo.
No sabemos si Koreeda pretende establecer deliberadamente un paralelismo con el mundo audiovisual, pero resulta difícil no pensar en la distancia existente entre la elaboración artesanal de una película y los mecanismos industriales necesarios para alimentar de manera continuada una serie de televisión. En ambos casos, aquello que comenzó como un acto íntimo de creación puede terminar convertido en una maquinaria que exige producir de manera constante.
La atención al proceso creativo permite además que Look Back no sea únicamente una película sobre una amistad, sino también sobre aquello que significa crear junto a otra persona. Fujino y Kyomoto no se limitan a compartir una afición. Descubren que sus respectivas capacidades se complementan y construyen una identidad artística común. El éxito profesional surge precisamente de esa suma.
Koreeda filma todo ello con su habitual sensibilidad y elegancia. Consigue excelentes interpretaciones de sus actrices dentro de ese territorio intermedio entre la inocencia y la realidad que tan bien ha sabido explorar a lo largo de su carrera. También utiliza la música con discreción, sin obligarla a indicarnos permanentemente qué debemos sentir, y encuentra en los pequeños gestos y en las situaciones cotidianas la manera de construir la intimidad entre sus protagonistas.

Hay felicidad, entusiasmo y una contagiosa ilusión juvenil en buena parte de la película. Koreeda no tiene ningún reparo en buscar la emoción y en compartir el entusiasmo de esas dos chicas que descubren que aquello que más les gusta hacer puede convertirse además en su futuro. Pero nunca confunde emoción con sentimentalismo.
Esa contención resulta todavía más importante cuando Look Back entra en su tercio final. Determinados acontecimientos provocan que la película se vuelva progresivamente más dramática, oscura e introspectiva. Y Koreeda maneja con excelente pulso un cambio que afecta no solo al tono, sino casi al propio género cinematográfico de la película. Lo que hasta entonces había sido fundamentalmente un relato de aprendizaje, amistad y creación adquiere una dimensión nueva.
Es ahí donde Look Back termina de crecer. Todo aquello que anteriormente podía parecer simplemente entrañable adquiere retrospectivamente otro significado. El dibujo, los recuerdos, los años compartidos y las decisiones tomadas dejan de ser únicamente etapas de una carrera artística para convertirse en elementos de una reflexión mucho más dolorosa sobre la memoria, la ausencia y aquello que podría haber sucedido de otra manera.
Koreeda tampoco necesita modificar radicalmente su estilo para afrontar ese territorio. La tragedia no provoca una explosión melodramática, sino un movimiento hacia el interior de sus personajes. Del mismo modo que anteriormente había permitido que surgieran la felicidad y la ilusión sin convertirlas en algo empalagoso, ahora deja entrar el dolor sin caer en el sensacionalismo trágico.
Quizá esa sea una de las grandes virtudes de Look Back: la naturalidad con la que hace convivir estados emocionales aparentemente opuestos. La rivalidad se convierte en admiración; la admiración, en amistad; la amistad, en colaboración artística; y la felicidad de crear termina inevitablemente enfrentándose a la posibilidad de perder aquello que hizo posible esa creación.
Después de la decepción de Sheep in the Box, Look Back recupera al Koreeda más sensible y preciso. Un cineasta capaz de observar cómo se desliza una pluma sobre una hoja de papel y encontrar en ese pequeño gesto una historia sobre el paso del tiempo, la amistad y la creación. Y capaz también de llevarnos de la luminosidad de la infancia hasta territorios mucho más oscuros sin forzar nunca la emoción.
Look Back
- Título original:
- Director:
- Hirokazu Koreeda
- Actores:
- Natsuki Deguchi, Aju Makita, Furi Nanase, Rokka Okada, Masaki Suda, Kankuro Kudo, Kayo Noro



