Reseña de TANGLES de Leah Nelson
Hay un momento en la vida en el que la relación entre padres e hijos comienza, casi imperceptiblemente, a invertirse. Tangles arranca precisamente evocando el extremo contrario: Sarah es todavía una niña y está en su habitación sola y asustada por la oscuridad de la noche hasta que entra su madre que espantará a todos sus fantasmas. Desde ahí, la película salta varios años hacia delante, hasta ese instante mucho más doloroso en el que son los hijos quienes deben empezar a cuidar de sus padres.
Debut en el largometraje de Leah Nelson, Tangles adapta la novela gráfica autobiográfica Tangles: A Story About Alzheimer’s, My Mother and Me de Sarah Leavitt y llega a la sección Perlak del Zinemaldi después de su estreno mundial en las sesiones especiales del Festival de Cannes, su paso por Annecy y de recibir los premios de la crítica y del jurado en Deauville. En ella, su protagonista ha abandonado la pequeña y conservadora localidad en la que creció para construirse una vida como artista y activista en el San Francisco de los años noventa. Allí empezará a trabajar como ilustradora en una revista, conocerá a una persona con la que compartir su vida, pero el diagnóstico de Alzheimer de su madre la obliga a regresar a casa y enfrentarse tanto al progresivo deterioro de ésta como a una familia tan excéntrica como imperfecta.
La película no elude la crudeza de la enfermedad ni sus consecuencias cotidianas, pero evita convertirlas en un ejercicio solemne sobre el sufrimiento de la enferma. Nelson introduce constantemente el humor —especialmente inspirado resulta el recurso de las locuciones de los vuelos— para mostrar cómo la enfermedad va alterando no solo la relación entre madre e hija, sino prácticamente todos los ámbitos de la vida de Sarah: su carrera profesional, sus relaciones sentimentales y los vínculos con los diferentes miembros de su familia. Incluso un viaje conjunto a México termina convertido en otro intento desesperado por conseguir que todos acepten una realidad que preferirían no afrontar.

La animación 2D en blanco y negro, heredera directa del aspecto gráfico de la obra de Leavitt, resulta especialmente adecuada para ese propósito. Su aparente sencillez permite pasar con naturalidad de lo cotidiano a las alucinaciones, los sueños o aquellos momentos en los que los personajes dejan volar su imaginación, haciendo visible aquello que difícilmente podría expresarse mediante una representación realista.
Con un notable reparto de voces en su versión original —Julia Louis-Dreyfus, Seth Rogen, que también participan en la producción, Bryan Cranston, Pamela Adlon, Sarah Silverman, Beanie Feldstein, Samira Wiley, Wanda Sykes , Bowen Yang —, Tangles encuentra así un delicado equilibrio entre humor y dolor. Una película sensible y emotiva sobre aprender a aceptar aquello que no podemos controlar y querer a nuestra familia precisamente desde su maravillosa imperfección, sin necesidad de recurrir al sentimentalismo ni a la lágrima fácil.
Tangles
- Título original:
- Director:
- Leah Nelson
- Actores:
- Julia Louis-Dreyfus, Abbi Jacobson, Bryan Cranston, Samira Wiley, Beanie Feldstein



