Reseña de BRACE YOUR HEART de Amanda Kernell
No hacen falta demasiadas palabras en Brace Your Heart. Sus personajes pertenecen a una comunidad sami del norte de Laponia en la que los sentimientos rara vez se exteriorizan mediante grandes discursos, gestos o aspavientos. Amanda Kernell construye precisamente desde esa contención una película en la que los cuerpos, las miradas y los silencios terminan expresando aquello que sus protagonistas son incapaces de decir.
Diez años después de ganar en Venecia el premio a la mejor ópera prima con Sameblod, la directora sueca regresa al universo sami con una película que participa en la competición por la Concha de Oro del Zinemaldi tras su paso por la sección Platform del Festival de Toronto. Su protagonista, Ejva, ha heredado de su padre un rebaño de renos que intenta sacar adelante en un mundo tradicional dominado todavía por los hombres. Cuando Heaika, jefe de la comunidad, se enamora de ella, Ejva parece sentirse obligada a aceptar una relación sobre la que alberga dudas. La llegada de Nejla, primo de Heaika, y el descubrimiento por primera vez del verdadero amor desencadenarán unos acontecimientos cuyas consecuencias transformarán su vida.
Kernell aborda hechos de enorme gravedad sin modificar nunca el tono contenido de la película. Frente a las palabras, son la fisicidad y los rostros de los intérpretes los que sostienen buena parte del relato, especialmente gracias a la magnífica Elli Sara Valkeapää, miembro además de la propia comunidad retratada. Sobre ella recae un conflicto que progresivamente trasciende el triángulo amoroso para plantear cuestiones mucho más complejas: qué significa perdonar, qué puede ser perdonado y bajo qué circunstancias, pero también hasta dónde estamos dispuestos a llegar para continuar formando parte de una comunidad.

Hay en Brace Your Heart una evidente dimensión etnográfica que por momentos puede recordar a The Rider, de Chloé Zhao. Como allí ocurría con los caballos, aquí los renos determinan una forma de vida y una relación ancestral con el territorio. Kernell se detiene en los rituales de la comunidad, las formas tradicionales de vestir y las relaciones que se establecen tanto dentro de la familia como en el conjunto del grupo. Una tradición que convive, sin embargo, con elementos de la modernidad como las motos de nieve, convertidas en una herramienta imprescindible que facilita el trabajo con los rebaños. Todo ello está además encarnado por intérpretes pertenecientes al propio mundo representado, aunque la película de Kernell no alcance la profundidad ni la emoción de la obra de Zhao.
Los espectaculares paisajes nevados de Laponia no funcionan únicamente como hermoso decorado. Los rebaños atravesando enormes extensiones blancas y los personajes desplazándose entre ellos en sus motos de nieve subrayan constantemente su pequeñez frente a la naturaleza. A ello se suma un poderoso diseño sonoro que integra los sonidos del entorno y la banda sonora de Kristian Eidnes Andersen y Rebekka Karijord para crear la atmósfera especial del film. Kernell construye así un drama austero y físico sobre una mujer enfrentada simultáneamente al dolor y a la necesidad de encontrar su lugar en una comunidad de la que duda si quiere seguir formando parte.
Brace Your Heart
- Título original:
- Director:
- Amanda Kernell
- Actores:
- Elli-Sara Valkeapää, Andte Gaup-Juuso, Vincent Niia



