Reseña de Artakalan / What Remains de Yeşim Ustaoğlu
Yeşim Ustaoğlu, quien ganó la Concha de Oro en 2008 por La caja de Pandora, regresa al largometraje de ficción diez años después de Clair Obscur con Artakalan, una película que vuelve a recorrer algunos de los caminos habituales de su cine: personajes atrapados en identidades que ya no reconocen como propias, conflictos familiares, desplazamientos físicos que funcionan también como viajes interiores y un paisaje que nunca es un simple decorado. Elementos reconocibles dentro de una película que tiene virtudes, algunas bastante importantes, pero que transita por un terreno demasiado baqueteado y no siempre consigue encontrar una mirada nueva.
Elif es una poeta que ha dejado de escribir y que atraviesa una profunda crisis personal y creativa. Tiene una pareja, un hijo y una vida aparentemente confortable; pero es incapaz de reconocerse dentro de ella. Necesita salir, alejarse de Estambul y emprender un viaje sin un destino demasiado definido que termina llevándola hacia el pueblo de su abuela, a sus orígenes y a una memoria familiar prácticamente desaparecida. Mientras tanto, Mehmet, su marido, viaja con su hijo para acompañar a su padre moribundo y enfrentarse a un conflicto familiar del pasado.
Una de las decisiones más interesantes de Artakalan es colocar a una mujer en el papel de la intelectual en crisis. Un personaje que se siente asfixiado por su vida, que ha perdido su capacidad creativa y que necesita huir para intentar encontrarse. Es un papel que demasiadas veces parece reservado a los hombres, más aún si pensamos en los referentes del cine turco como Ceylan. Profesores, escritores, cineastas o artistas masculinos atormentados que se retiran a la Turquía rural para reflexionar sobre su fracaso, el paso del tiempo o el sentido de la vida. Ustaoğlu cambia el punto de vista y observa lo que sucede cuando quien abandona temporalmente sus responsabilidades es una mujer, pareja y madre.

También es importante que la directora no convierta a Mehmet en el antagonista. Elif no necesita escapar de un marido cruel, egoísta o desastroso. No se trata de huir de un hombre que la oprime, sino de una identidad en la que ya no puede vivir. Mehmet está desconcertado y dolido, pero no es presentado como el culpable de todos sus males. Incluso intenta comprenderla y reconstruir, a su manera, una relación con su hijo que la ausencia de Elif le obliga a replantear. Esta decisión añade complejidad al conflicto y evita que la película tome el camino más sencillo.
Ustaoğlu rueda todo esto con elegancia. En los interiores consigue transmitir la opresión mediante habitaciones, puertas, pasillos y cuerpos que parecen incapaces de encontrar su espacio. Las casas no son lugares acogedores, sino escenarios cargados de silencios, recuerdos y cosas que nadie se atreve a decir. Cuando Elif sale a la carretera, los planos se abren y el paisaje empieza a respirar. Las montañas, la nieve, las tierras áridas y los pueblos casi vacíos ofrecen una amplitud que contrasta con la asfixia de la ciudad.
Afortunadamente, el paisaje tampoco se limita a ofrecer bonitas postales. En él quedan las huellas de territorios transformados, casas abandonadas y formas de vida que están desapareciendo. El título, que puede traducirse como “lo que queda”, se refiere tanto a los restos de una relación como a la memoria familiar y colectiva que sobrevive bajo el hormigón, el agua o el paso del tiempo. Ahí la película encuentra algunas de sus imágenes más potentes.
Las interpretaciones ayudan a sostener la propuesta. Öykü Karayel compone una Elif contenida y ausente, un personaje que no necesita grandes estallidos para transmitir su depresión. Su transformación no consiste en pasar repentinamente de la tristeza a la felicidad, sino en recuperar poco a poco la capacidad de mirar, escuchar y sentir curiosidad. También funcionan las escenas familiares de Mehmet y su hijo, precisamente porque la película evita convertirlos en simples víctimas de la huida de Elif.
El problema es que el viaje de ella se siente demasiado construido. Elif se encuentra con una mujer, después con otra, luego con otra y más tarde con otra más. Todas tienen algo que contarle, una enseñanza que ofrecer o una forma distinta de relacionarse con la soledad, el trabajo y el territorio. Cada encuentro tiene interés por separado; pero, por acumulación, el mecanismo termina haciéndose demasiado visible. Las mujeres dejan de parecer personajes que Elif encuentra de manera casual y se convierten en estaciones colocadas por el guion para que pueda completar su transformación.

El viaje de Mehmet debía servir como contrapunto y evitar que el personaje se quedara esperando en casa mientras su mujer vivía una experiencia reveladora. La idea es buena; la ejecución, no tanto. El conflicto entre Mehmet y su padre aparece de manera demasiado brusca y apenas tiene tiempo para desarrollarse. De repente surge un secreto familiar, una culpa enquistada y una herida paterno-filial que la película quiere cargar de importancia sin haberla cocinado previamente. Ustaoğlu coloca el conflicto sobre la mesa, pero no consigue que tenga el peso emocional que debería.
Tampoco ayuda que el regreso a lo rural, a la casa de los antepasados y a una forma de vida supuestamente más auténtica sea un recurso tan transitado. Artakalan intenta escapar de la idealización mostrando la despoblación, la pobreza y la destrucción del territorio; sin embargo, no evita por completo la idea de que la intelectual urbana puede reconstruirse gracias a la sabiduría elemental de las mujeres del campo y al contacto con la naturaleza. A estas alturas hemos recorrido demasiadas veces ese camino.
Con 126 minutos, la película termina repitiendo ideas que ya había expresado con suficiente claridad mediante las imágenes, los silencios y el paisaje. Algunas escenas alargan el viaje sin enriquecerlo y el componente poético, que en muchos momentos se integra con naturalidad, acaba subrayando lo que ya habíamos entendido. Un recorte le habría sentado bien.
Artakalan / What Remains
- Título original:
- Artakalan
- Director:
- Yeşim Ustaoğlu
- Actores:



