3.5

Reseña de El mal padre, de Roberto Bueso

Roberto Bueso está construyendo una filmografía con temáticas reconocibles. En La banda hablaba del regreso a casa y en Llenos de gracia volvía a interesarse por la comunidad y los afectos. El mal padre, su tercer largometraje, sigue hablando de todo eso. En esta ocasión con menos inocencia, bastante más resentimiento y la típica familia que lleva demasiado tiempo acumulando reproches.

La película nace además de un momento personal. Bueso perdió a su padre y, pocos meses después, supo que él mismo iba a serlo. Empezó entonces a preguntarse qué heredamos de nuestros padres y qué dejamos a nuestros hijos. Es una buena pregunta; pero no llega a ninguna respuesta, ni reflexión, interesante o más allá del tópico.

Santiago Balmes, interpretado por Eduard Fernández, es un prestigioso escritor y académico. También es encantador cuando quiere, profundamente narcisista y un padre desastroso. Años atrás abandonó a su mujer y a sus tres hijos para formar otra familia. Ahora le han diagnosticado una enfermedad degenerativa y decide reunirlos durante la Navidad en la casa de la costa donde veraneaban de pequeños. Y allí empiezan los problemas. Los de la familia y, sobre todo, los de la película.

Bueso y su coguionista, Óscar Díaz Cruz, convierten a los tres hermanos en tres respuestas perfectamente ordenadas al abandono. Alberto está a punto de ser padre y teme parecerse a Santiago. Damián continúa buscando su aprobación. Clara ha convertido el daño en rabia. Uno calla, otro mendiga cariño y otra ataca. Tres hijos, tres traumas. Se entiende tan bien el esquema que los personajes tardan muy poco en dejar de parecer personas.

Luego están la casa familiar, la cala donde fueron felices, la Navidad como oportunidad para reconciliarse, el padre que nunca cuidó y pronto necesitará cuidados o el escritor amenazado por una enfermedad que afecta a su memoria. También la hermanastra, la hija que tuvo con su nueva mujer, demostración de algo especialmente doloroso: Santiago sabía ser padre, simplemente prefirió serlo con otros. Son ideas que pueden funcionar, aunque todas ellas han recorrido ya unos cuantos dramas familiares.

En medio aparece un detalle que me interesa. Santiago fue progresista en otro tiempo, pero ahora responde como un reaccionario cuando sus hijos cuestionan su comportamiento. En lugar de escucharlos, dice que el mundo se está yendo a la mierda. Pocas cosas envejecen peor que un progresista convencido de que el mundo empezó a torcerse justo cuando él dejó de entenderlo.

El principal problema de El mal padre está en el guion. Los personajes se comportan como necesita cada escena y los cambios de tono no terminan de encajar. Ahora toca reír, ahora discutir, ahora recordar y ahora llorar. Se ve demasiado el mecanismo.

Eso afecta también a las interpretaciones. Eduard Fernández carga durante buena parte del metraje con el cliché del intelectual brillante, seductor y pagado de sí mismo. El personaje está tan escrito y subrayado que cae en la exageración y el cliche y no puede evitar lo acerca peligrosamente caer en lo ridículo en más de una ocasión. Aun así, encuentra un par de escenas en las que aparece algo de verdad y fuerza. Muy poco para tratarse de Eduard Fernández, pero suficiente para recordar por qué se confía tanto en él.

El resto del reparto lo tiene todavía más difícil. Los tres hijos están encerrados en personajes demasiado esquemáticos y apenas consiguen escapar de ellos. Especialmente desafortunada resulta la presentación de la hermanastra, con un par de frases interpretadas con una rigidez que parece casi amateur.

Luego está la indulgencia con la que la película mira a Santiago. Su enfermedad, su carisma y el hecho de que lo interprete Eduard Fernández facilitan la empatía. Comprender a alguien no significa absolverlo, pero el relato acaba más interesado en la fragilidad del padre que en las consecuencias de lo que hizo. La enfermedad se convierte en un atajo hacia una ternura que la película no siempre se ha ganado.

Alberto está a punto de ser padre y teme encontrar dentro de sí aquello que lleva años reprochando a Santiago. Ahí estaba la relación más clara con el origen personal del proyecto y también su conflicto más interesante. Sin embargo, acaba desdibujado entre discusiones, recuerdos y reconciliaciones pendientes.

El mal padre se pregunta qué heredamos de nuestros padres. La película, por desgracia, ha heredado demasiados clichés del drama familiar.

El mal padre

Media Flipesci:
4.6
Título original:
Director:
Roberto Bueso
Actores:
Eduard Fernández
Fecha de estreno:
20/11/2026