Reseña de Pedro en el país, de María Alché y Benjamín Naishtat
A los nueve años, Pedro Gustavo Catella ya participaba en la resistencia peronista; a los diecisiete era tirador de élite en Cuba. Su madre era Alicia Eguren, poeta y militante; su padre, el diplomático Pedro Catella. Creció junto a John William Cooke, «el Bebe», pareja de su madre tras la separación de sus padres y figura decisiva de la izquierda peronista. Entre unos y otros, su vida quedó atravesada por el golpe de 1955, la Revolución cubana, el exilio y la represión en Argentina. María Alché y Benjamín Naishtat le dejan contarla en Pedro en el país. La película dura 61 minutos. La vida de Pedro, bastante más.
En el coloquio posterior a la proyección en Tabakalera, Naishtat contó que todo empezó con una investigación que Alché hacía para otro proyecto y durante la cual se topó con una biografía de Eguren escrita por Miguel Mazzeo. Naishtat aprovechó un viaje a México para conocer a Pedro, todavía pensando en documentarse para aquel otro proyecto. La primera conversación, sin cámaras, duró siete horas. Se entiende que quisieran volver con una cámara: Pedro tiene mucho que contar y sabe cómo contarlo. Recuerda episodios, explica quién era cada cual y pasa de la política a su propia vida sin perder el hilo. Si, como yo, no conocéis a fondo aquella historia, no tengáis miedo.

Aunque la película no se lo pone fácil a quien llega sin esos conocimientos -aparecen nombres, discusiones dentro del peronismo y acontecimientos que a veces agradecerían un poco más de contexto-, Pedro es un buen narrador: sabe ponernos en situación y transmitirnos lo esencial. Consigue que sigamos el recorrido general; algún conflicto, es cierto, pasa demasiado deprisa. Su relato es tan interesante que querríamos alargar la conversación. Él habla desde lo que vivió, pero también desde lo que perdió, y la película gana cuando deja asomar esa rabia.
Porque Cooke era un dirigente revolucionario, sí, pero también el hombre que llevaba a Pedro al cine. Eguren organizaba la resistencia y escribía, y al mismo tiempo era una madre cuyas decisiones políticas cambiaron la infancia de su hijo. Entre mensajes clandestinos, apuestas, películas del Oeste y discusiones con Perón, van apareciendo personas bastante más complejas de lo que cabe en una fotografía de archivo. Cuando Pedro habla de su familia, las grandes decisiones políticas vuelven a tener consecuencias en una casa, en un viaje o en la vida de un niño.
Naishtat dijo que habían decidido hacer la película «a escala mínima». Pedro habla, se leen algunas cartas y aparecen unas pocas imágenes de archivo. Poco más. A primera vista puede parecer una entrevista televisiva, pero el caso es que Alché y Naishtat saben muy bien cuándo dejarlo hablar, qué fragmento conservar y cuándo una imagen aporta algo que sus palabras no cuentan. El montaje de Nubia Campos Viera mantiene sus desvíos sin perder el ritmo ni buscar solemnidad a cada momento. Detalles como el plano de las piernas de Pedro, que apenas se quedan quietas, transmiten la inquietud de alguien que, aunque parece tener todo aquello perfectamente ordenado, sigue cargando con rabia.
Elegir qué hace falta y qué puede quedarse fuera también es dirigir. Las cartas y el archivo llegan en su justa medida, y esa decisión permite que la emoción aparezca sin que nadie tenga que forzarla.
Naishtat explicó que le interesan los años anteriores a los grandes acontecimientos, esos de los que se habla menos aunque ayuden a entender lo que vino después. En Rojo nos llevaba a 1975, poco antes de la dictadura. Pedro en el país retrocede a la resistencia nacida tras el golpe de 1955, cuando muchos todavía pensaban que las cosas podían acabar de otra manera. También dijo que quería provocar debate y recuperar los vínculos entre ciclos de violencia que a menudo contamos por separado. La película lo hace sin darnos una lección de historia. Le basta con escuchar a Pedro, que todavía llama «el Bebe» a Cooke y habla de aquellos años con la convicción de quien creyó en ellos y la herida de quien sabe cómo acabaron. Ojalá esta historia de compromiso y convicción resuene también hoy…
Pedro en el país
- Título original:
- Director:
- Benjamín Naishtat y María Alché
- Actores:



