Cinco minutos más: El género de bucles llega al cine español

6.5

No es habitual encontrarse este tipo de películas en la sección oficial del Zinemaldia. Un guión de Berto Romero para una película de ciencia ficción que parece más propia de Sitges. Bienvenida sea esta variedad. Berto ha escrito un guión a la moda, en la línea de éxitos de muy bajo presupuesto que nos han llegado de japón de la mano de Junta Yamaguchi y Makoto Ueda. La referencia más obvia, por su fama y por la referencia a los minutos en el título, es la primera película de estos: Más allá de los dos minutos infinitos. Aunque la premisa se parece mucho más a Atrapados en un bucle infinito, la siguiente de ese equipo. Unidad de lugar, bucles cortos y todo lo que se puede derivar de ello. Mini días de la marmota que dan más juego a corto plazo. Berto es consciente de esto y lo explicita, hablando a través de su propio personaje de los mecanismos que suelen regir en este tipo de cine. Quizá por esta consciencia del género, los personajes entienden muy rápido su situación y las normas, además de evaluar sin pausa las consecuencias inmediatas. Esta adaptación tan rápida resta verosimilitud y resulta algo funcional, rígida, pero al mismo tiempo es agradecida para que el espectador, que ya viene con la lección aprendida, no se aburra.

También recuerda un poco a la interesante Increíble pero cierto de Quentin Dupieux, por la importancia del costumbrismo de la crisis de pareja dentro de una historia de pequeños viajes en el tiempo, en una casa similar. Y, por supuesto, sobrevuela la sombra de Cronocrímenes, la obra maestra de Vigalondo, aunque en aquella los viajes en el tiempo eran clásicos, no de bucle, pero coincide en que el enredo violento se produzca por el propio mecanismo fantástico. Sin embargo, esta película encuentra sus propios códigos, para visualizar la rutina y el bucle en el que están encerrados los dos protagonistas, un bucle de reproches y psicología barata que no les deja funcionar como equipo. También es una muestra de la doctrina del shock que rige nuestros días, con catástrofes que no nos dejan tiempo para asimilarlas. Decía Berto en la rueda de prensa que los personajes «solo reaccionan» y eso explica muy bien la situación de los personajes y las que vivimos todos cada día en un tiempo frenético donde solo tenemos cinco minutos para reaccionar a la última tragedia mundial.

Cada bloque de cinco minutos está rodado en un plano secuencia. Una decisión prácticamente natural, y que, de nuevo, ya era así en Atrapados en un bucle infinito. Javier Ruiz Caldera, el director, los ejecuta con una aparente sencillez que no suele ser habitual. Lejos de buscar hacerlos visibles a través de piruetas técnicas, son planos que sirven a la narrativa desde la humildad de quien hace algo complicado sin buscar llamar la atención. Lo contrario de Bi Gan, para entendernos. Son muy orgánicos y no buscan el protagonismo, simplemente funcionan. Sirven para destacar con exactitud el tiempo que marca el título y para tener una experiencia inmersiva con los personajes. Más allá de la dificultad técnica, Caldera consigue un ritmo que no para y una buena combinación de suspense y naturalismo. 

Y quizá el rasgo más distintivo de la película es el que menos me gusta: el tono. Es una de las cosas que más tiempo ocupó en las preguntas de la rueda de prensa. Había quién decía haberlo pasado muy bien, otros muy mal y algunos ambas cosas. El propio director afirmó no tener claro si tenían una comedia o un drama y que sería el público el que lo definiera. Y creo que ahí está el problema. Es muy difícil combinar bien estas emociones, que muchas veces caen de un lado. Precisamente este año está muy conseguido en Obsession, pero no es lo habitual. Y para eso hay que tener muy claro lo que se quiere buscar, más allá de si el público lo recibe de una manera o de otra. Hay momentos de comedia negra en esta película pero también hay otros de puro drama. Esto no depende de la gravedad del hecho sino del punto de vista. Creo que el resultado no es homogéneo y resulta demasiado dramática para un divertimento o demasiado graciosa para un thriller crudo. En cualquier caso, no se puede negar que esto le da su propia personalidad y habrá espectadores que sí entren en el juego.

Cinco minutos más

Media Flipesci:
6.8
Título original:
Director:
Javier Ruiz Caldera
Actores:
Carlos Bernardino, Javier Cámara, Belén Cuesta