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Reseña de MORRO de Rodrigo Garcia Saiz

Después de presentar su ópera prima, Lluvia, por festivales de medio mundo, donde consiguió diversos premios, el mexicano Rodrigo García Saiz ha estrenado mundialmente en la competición de New Directors del Zinemaldia Morro, su segundo largometraje. Una película que, bajo la apariencia de un relato sobre el duelo y la violencia que atraviesa determinadas zonas de México, termina planteando una sugerente inversión entre aquello que entendemos por comportamiento humano y animal.

Mateo es veterinario en un pequeño pueblo. Desde la muerte de su hijo, su vida transcurre entre rutinas silenciosas y una culpa que nunca llega a verbalizarse. La violencia del lugar tampoco irrumpe de forma espectacular, sino que permanece siempre latente, convertida en una amenaza que puede materializarse en cualquier momento. Ese frágil equilibrio se altera cuando Mateo debe hacerse cargo de Morro, el perro herido de un capo local. En los cuidados cotidianos del animal surgirá una relación sin palabras ni juicios que poco a poco devuelve cierto sentido a su existencia.

García Saiz construye la película desde la calma, sin prisas ni necesidad de cargar las tintas incluso en sus momentos más dramáticos. Su puesta en escena avanza con paso firme, apoyándose en los silencios mientras mantiene permanentemente la sensación de tensión y amenaza. Resulta fundamental para ello Gustavo Sánchez Parra, extraordinariamente contenido, casi hierático, capaz de transmitir a través de su mirada, sus gestos y su forma de moverse toda la tristeza, el dolor y la rabia acumulados por su personaje.

Pero lo más interesante de Morro surge del contraste entre el mundo de los hombres y el de la naturaleza. Entre los primeros predominan el caos, la violencia y la amenaza, representados por los miembros de bandas y cárteles enfrentados. Frente a ellos, la naturaleza parece responder a un orden distinto: los prados, las plantas, los cactus y las flores que fotografía magníficamente Alfonso Herrera (Rebuilding), pero sobre todo unos animales cuya presencia atraviesa toda la película.

No se trata únicamente de Morro. Las diferentes criaturas que aparecen en pantalla se relacionan desde una nobleza y un silencio que contrastan con la brutalidad humana. Como si se invirtieran los papeles habituales, aquí los animales representan una cierta idea de civilización mientras que son los hombres quienes encarnan el caos y el comportamiento más primario. Mateo, veterinario y personaje situado entre ambos universos, funciona como puente entre ellos, convertido casi en un hombre que ha aprendido a comportarse como los animales. Dentro de ese paisaje de violencia, apenas la relación entre el joven sicario interpretado por Ernesto Meléndez y su novia, a la que da vida Anna Diaz, permite vislumbrar otra forma posible de relación humana.

Morro

Media Flipesci:
7
Título original:
Director:
Rodrigo García Saiz
Actores:
Gustavo Sánchez Parra, Ernesto Meléndez, Anna Diaz