Reseña de En el corazón de la bestia, de David Ayer
Hay películas que exigen cierta suspensión de la incredulidad. En el corazón de la bestia exige dejarla en la puerta, junto al teléfono móvil y cualquier conocimiento básico de medicina (o sentido común). James Belmont (Brad Pitt) sufre un infarto mientras pilota una avioneta sobre Alaska. ¿Que el aparato se estrella y queda perdido en mitad de ninguna parte? No pasa nada porque tiene al perro y mastica aspirinas. ¿Que además tiene una fractura abierta? No pasa nada porque tiene al perro y mastica aspirinas. ¿Que debe recorrer casi cien kilómetros sin comida y con el corazón funcionando cuando le viene bien? No pasa nada porque tiene al perro y mastica aspirinas. La medicina lleva siglos complicándose la vida sin ninguna necesidad.
El perro es Odín, antiguo compañero de combate de James. Ambos regresaron de la guerra con heridas físicas y psicológicas y ahora deben atravesar juntos una naturaleza empeñada en matarlos. David Ayer vuelve a sus temas habituales: hombres endurecidos, traumas militares y afectos que se expresan protegiendo a otro. La diferencia es que esta vez sustituye la patrulla policial o la unidad de soldados por una pareja formada por un hombre y su perro. Es su segunda película con Pitt después de Corazones de acero, aunque aquí hay menos tanques, menos compañeros y bastantes más aspirinas.

La historia no necesita demasiado. James y Odín tienen que llegar a una carretera y, por el camino, van encontrando ríos, tormentas, heridas, un oso y una manada de lobos. James lleva en la mochila un ejemplar de La carretera, por si alguien no había descubierto todavía que estamos ante un relato de supervivencia, resistencia y compañía. También ha enviado una señal de socorro, así que podríamos preguntarnos por qué no espera a que vengan a buscarlo. Pero entonces no tendríamos película. Y, además, no pasa nada porque tiene al perro y mastica aspirinas.
Hay que reconocer que Ayer rueda los obstáculos con contundencia. Los accidentes duelen, el sonido hace que cada golpe resulte un poco más desagradable y la fotografía de Mauro Fiore convierte los paisajes de Nueva Zelanda -que sustituyen a Alaska- en algo tan hermoso como amenazante. La narración es elemental, pero avanza y sus 101 minutos evitan que la caminata se vuelva demasiado pesada. Todo eso está bastante bien. Además, el perro es tan adorable.

Brad Pitt ofrece una interpretación sobria, física y poco habladora. Lleva el peso de la película prácticamente solo, transmite el cansancio y consigue que aceptemos durante bastante tiempo que ese hombre pueda continuar avanzando después de recibir una cantidad de daños que acabaría con una plantilla entera de especialistas. Está bien, como suele estarlo cuando se aleja del carisma más evidente y se limita a observar, resistir y apretar los dientes. Y además le acompaña el perro, que es tan adorable.
Odín, interpretado principalmente por el pastor alemán Uber, es el verdadero segundo protagonista. ¿He dicho ya que es adorable? También es un veterano herido que entiende a James porque ha pasado por lo mismo y se comunica con James a base de miradas y cuando Odín mira a James… ay, es que el perro es tan adorable.

El problema es que la fórmula termina repitiéndose. Uno cae, el otro lo salva; luego cae el otro y llega un nuevo rescate. Cada peligro funciona por separado, pero su acumulación convierte la película en una carrera de pruebas en la que la resistencia del cuerpo humano se vuelve cada vez más creativa.
Tampoco ayudan demasiado unos flashbacks militares bastante tópicos, ni el patriotismo del tramo final, ni una música que señala con precisión el momento en que debemos empezar a llorar. La película, además, nos muestra en la primera secuencia que Odín sobrevive, eliminando buena parte del suspense que podría provocar una historia de un hombre perdido con su perro. Hay sensiblería, subrayados y algunas trampas de guion bastante visibles, pero… es que el perro es tan adorable…
Cada vez que empezamos a preguntarnos cuánto puede aguantar James, Ayer coloca a Odín delante de la cámara. El perro lo mira, nosotros miramos al perro y se nos olvida durante un rato que aquello no hay quien se lo crea. ¿Que la película vuelve a meterse en un problema del que parece imposible salir? No pasa nada porque tiene al perro, que es taaaaan adorable y, además, mastica aspirinas.
En el corazón de la bestia
- Título original:
- Heart of the Beast
- Director:
- David Ayer
- Actores:
- Brad Pitt, Uber, J.K. Simmons, Anna Lambe
- Fecha de estreno:
- 25/09/2026



