Crítica de CLUB KID de Jordan Firstman
La sinopsis de Club Kid puede hacer temer lo peor. Peter (Jordan Firstman), un promotor de fiestas underground de Nueva York que lleva una década entregado a los excesos, la música electrónica, las drogas y las noches interminables descubre de la noche a la mañana que tiene un hijo de diez años. Una desconocida aparece en su puerta acompañada de Arlo (Reggie Absolom), un niño cuya existencia ignoraba y del que, por una serie de circunstancias, deberá hacerse cargo. El punto de partida parece concebido para una de esas comedias en las que un adulto irresponsable aprende a comportarse como tal gracias a la convivencia con un niño precoz. Y, sin embargo, una de las virtudes del debut en el largometraje de Jordan Firstman es conseguir que un material tan reconocible resulte fresco, actual y, sobre todo, genuino.
No es difícil reconocer en el Peter de los primeros minutos al personaje que Firstman ha ido construyendo durante buena parte de su trayectoria. Tras dirigir, escribir y protagonizar cortometrajes de temática gay como The Disgustings, Sold o Call Your Father, en los que aplicaba una mirada sarcástica a determinados comportamientos y tópicos del colectivo, su participación en Rotting in the Sun, de Sebastián Silva, llevaba esa imagen hasta la caricatura. Allí interpretaba una versión exacerbada de sí mismo o, más exactamente, del personaje creado en sus redes sociales: un joven gay egocéntrico, narcisista, irónico, descarado y permanentemente pendiente de sí mismo. Incluso su posterior personaje en la serie I Love L.A., un estilista carismático y deslenguado, podía entenderse como una versión domesticada de aquel arquetipo.

Peter parece inicialmente una nueva encarnación de esa figura. Organiza fiestas en clubs gays, consume y trapichea con drogas y vive instalado en una adolescencia prolongada en la que la noche se ha convertido en forma de vida. La aparición de Arlo amenaza con introducir una moraleja demasiado evidente: ha llegado el momento de crecer. Firstman, sin embargo, evita convertir Club Kid en una película sobre la redención de un irresponsable. Peter debe cambiar porque sus circunstancias han cambiado, pero la película nunca condena su existencia anterior ni presenta el universo de los clubs como un territorio del que haya que escapar para acceder a una vida adulta respetable.
Ahí reside buena parte de la inteligencia de Club Kid. La paternidad implica renuncias, responsabilidades y el final de una determinada idea de juventud, pero no necesariamente una ruptura con la identidad anterior. Peter no necesita convertirse en otra persona, sino descubrir cómo integrar a Arlo dentro de su mundo y cómo hacer sitio en él para alguien que depende de sus cuidados. Y el niño, desamparado pero también singularmente receptivo a esa nueva realidad, se adapta con sorprendente naturalidad a esos afectos poco convencionales. Que se declare fan de Cocteau Twins y Massive Attack y revele un sorprendente talento para ejercer de DJ ayuda, desde luego, a que la complicidad resulte inmediata.
Más dificultades plantea la sociedad reglada que existe fuera de los nightclubs. Porque si Club Kid habla de paternidad, también lo hace de quién tiene derecho a formar una familia y de acuerdo con qué normas debe hacerlo. La defensa de la custodia de Arlo introduce así un componente melodramático que, en otras manos, podría haber desembocado fácilmente en la manipulación sentimental y la búsqueda descarada de la lágrima fácil. Firstman consigue que el conflicto por conservar ese amor inesperado conviva con las ganas de fiesta, la ironía y el desafío de quienes se resisten a encajar en modelos preestablecidos. La comunidad queer que rodea a Peter deja entonces de funcionar únicamente como escenario de sus excesos para revelarse también como una red afectiva y familiar.
Ese equilibrio demuestra un sorprendente dominio del tono para tratarse de una ópera prima. Firstman muestra la locura y el desenfreno de las fiestas sin convertirlos en un espectáculo visual agotador, del mismo modo que aborda la relación entre Peter y Arlo con sensibilidad sin caer en la cursilería. La película sabe cuándo resultar divertida y cuándo detenerse en la fragilidad de sus personajes, evitando tanto los excesos de una comedia que podría trivializar sus conflictos como los de un melodrama empeñado en manipular emocionalmente al espectador.

En ese sentido, Firstman es la gran revelación de Club Kid, tanto delante como detrás de la cámara. Su interpretación conserva el descaro y la capacidad para la autoparodia de sus trabajos anteriores, pero incorpora una vulnerabilidad que amplía considerablemente su registro. La química con Reggie Absolom resulta fundamental. Entre ambos construyen una dinámica padre-hijo arrebatadora precisamente porque nunca parece diseñada para provocar una determinada reacción sentimental. A su alrededor, intérpretes como Diego Calva o Cara Delevingne contribuyen a dar consistencia a ese ecosistema humano en el que la familia biológica y la familia elegida terminan entrecruzándose.
Club Kid puede convertirse así en la película que permita a Firstman saltar del cine queer de nicho a un público mucho más amplio sin traicionar aquello que hacía estimulantes sus primeros trabajos. Siguen presentes la provocación, la sexualidad, el narcisismo, la ironía y una determinada cultura gay contemporánea, pero ahora forman parte de una historia capaz de apelar a experiencias mucho más universales: el miedo a envejecer, la necesidad de asumir responsabilidades, las renuncias de la madurez y la posibilidad de descubrir que aquello que parecía el final de una forma de vida puede ser también el comienzo de otra.
Sin grandes innovaciones narrativas ni dramáticas, Club Kid consigue ser una película extraordinariamente actual gracias a la naturalidad y autenticidad con las que revisa un argumento muy transitado. Firstman transforma la vieja historia del adulto inmaduro obligado a crecer por la aparición de un hijo en una emotiva y a menudo muy divertida exploración de la paternidad, la comunidad y los nuevos modelos familiares. Una ópera prima sorprendentemente segura, llena de ternura pero nunca empalagosa, que confirma a Jordan Firstman como una de las voces más estimulantes del cine queer actual y demuestra que madurar no tiene por qué significar dejar de ser quien uno era.
Club Kid
- Título original:
- Director:
- Jordan Firstman
- Actores:
- Jordan Firstman, Cara Delevingne, Diego Calva, Reggie Absolom, Kirby Howell-Baptiste
- Fecha de estreno:
- 04/12/2026



